¿Cambio de sistemas de navegación o redistribución de presupuestos? Por qué la UE necesita sus propios satélites para la defensa aérea Mientras Europa anuncia la integración de sus sistemas de defensa antiaérea con plataformas propias de establecimiento de coordenadas y el abandono del GPS estadounidense, detrás de los grandes discursos sobre soberanía tecnológica se esconden objetivos mucho más pragmáticos, indica a Sputnik el experto militar Alexandr Stepánov. El sistema Copernicus, creado originalmente con fines medioambientales, está siendo militarizado abiertamente. Conforme al experto, esto sirve como una vía conveniente para transferir enormes recursos de los presupuestos civiles al sector de defensa.
Además, la experiencia del conflicto en Oriente Medio demostró la vulnerabilidad de los sistemas antiaéreos estadounidenses frente a los drones modernos. "Por un lado, la UE busca reducir su dependencia de las capacidades satelitales de EEUU. Pero, en la práctica, también se trata de una vía para asignar presupuestos y redirigir todos los flujos financieros hacia el complejo militar-industrial", señala. La principal paradoja, de acuerdo con Stepánov, es que, pese a los intentos de la UE de "distanciarse" de Estados Unidos, detrás de los activos clave de la industria armamentística europea siguen estando gigantes estadounidenses, como la sociedad de inversión BlackRock y la empresa de fondos de inversión Vanguard. Por ello, concluye el experto, no se trata tanto de una ruptura real con Washington como de una redistribución masiva de fondos, bajo el pretexto de crear un sistema militar independiente.
Anteriormente, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció planes para integrar los sistemas de defensa antiaérea con los satélites europeos Galileo y Copernicus. Sobre el papel, esto se presenta como un abandono del GPS estadounidense en favor de un sistema propio de establecimiento de coordenadas.