Tras el redescubrimiento, hace 45 años, de los últimos siete ibis crestados en estado salvaje en la provincia de Shaanxi, en el noroeste de China, esta ave en peligro de extinción ha logrado recuperarse de forma extraordinaria y repoblar 15 regiones del país, convirtiéndose en un exitoso ejemplo de conservación. Hasta finales de 2025, la población mundial del ibis crestado superaba los 12.000 ejemplares y su hábitat abarcaba más de 20.000 kilómetros cuadrados, según las últimas estadísticas de la Oficina Forestal de Shaanxi. El ave pasó de estar catalogada como "en peligro crítico" a "en peligro" en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Históricamente distribuido en diversas zonas de Asia Oriental, el ibis crestado estuvo al borde de la desaparición debido a la destrucción de su entorno natural y a la actividad humana.
El 23 de mayo de 1981, científicos chinos descubrieron los últimos ejemplares silvestres en el distrito de Yangxian, en la ciudad de Hanzhong, en la provincia de Shaanxi. Poco después, se pusieron en marcha una serie de proyectos de conservación. Durante los últimos 45 años, la población del ibis crestado ha experimentado una recuperación sin precedentes. Actualmente, el ave puede encontrarse tanto en las cuencas de los ríos Yangtsé y Amarillo, desde zonas del interior hasta las áreas costeras de la nación asiática.
Asimismo, el distrito de Yangxian ha aportado más de 300 aves para programas de repoblación en distintas partes de China, Japón y la República de Corea.