Cómo la alianza anti-China impulsada por EE.UU. pierde peso político

Cómo la alianza anti-China impulsada por EE.UU. pierde peso político

Tras el fracaso del intento de celebrar una cumbre de líderes el año pasado, el Quad —la alianza entre Estados Unidos, India, Japón y Australia— celebró esta semana una reunión de ministros de Relaciones Exteriores que concluyó sin un entendimiento claro sobre el rumbo a seguir. Creada como un instrumento para contener a China, la coalición se enfrenta cada vez más a contradicciones internas, y la falta de resultados concretos no hace más que acentuar las dudas sobre su futuro. Perdiendo impulso Desde el inicio del segundo mandato presidencial de Donald Trump, el Quad sigue perdiendo poco a poco peso político y dinamismo. La reunión actual debía demostrar unidad e inyectar nueva vida al formato. "Estamos profundamente comprometidos con esta alianza.

Es un eje y una piedra angular de nuestra estrategia global como nación en los Estados Unidos", declaró el secretario de Estado Marco Rubio. Sin embargo, tras las declaraciones grandilocuentes se esconden desacuerdos cada vez más evidentes. Uno de los principales problemas ha sido el deterioro de las relaciones entre los dos participantes más importantes —Estados Unidos e India— tras la imposición de nuevos aranceles por parte de Trump y la presión de Washington sobre Nueva Delhi debido a sus vínculos con Rusia. La reciente visita de Trump a China —la primera de un presidente estadounidense en la última década— también ha causado inquietud adicional entre los aliados.

El viaje de Rubio fue, de hecho, un intento de tranquilizar a los socios y demostrar que Washington no está abandonando su línea en Asia. "Se trata, en esencia, de un intento de controlar los daños", señala Umi Ariga, analista del Instituto Japonés de Asuntos Internacionales. La reunión del Quad del martes es "un intento de acordar una fecha para la cumbre antes de que el grupo caiga en la irrelevancia", afirmó Ariga. "Desde la perspectiva de Pekín, el viaje de Rubio revela la ansiedad subyacente de Washington. Si el Quad tuviera plena confianza y estuviera estratégicamente alineado, no sería necesario dar garantías", señaló el analista Einar Tangen a Al Jazeera. "Esa percepción es importante porque ayuda a explicar por qué se envió a Rubio posteriormente para asegurar a India, Japón y Australia que el Quad sigue siendo relevante y que Washington mantiene su compromiso con el equilibrio en el Indo-Pacífico", afirmó. En China, la reunión de los miembros del grupo fue recibida de manera negativa. "Ciertos países deberían dejar de entrometerse en los asuntos marítimos en la vecindad de China y respetar sinceramente los esfuerzos de los países de la región por salvaguardar la paz y la estabilidad.

Aquellos que intenten formar pequeños grupos, avivar las tensiones y alimentar la confrontación no encontrarán apoyo", declaró la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning. Condenado al fracaso Los problemas del Quad no han hecho más que agravarse, aunque estaban implícitos en la propia estructura de la alianza desde su creación. "Fundado con el objetivo de contrarrestar el rápido ascenso de China, el Quad siempre se ha mostrado reticente respecto a este objetivo. Sus declaraciones conjuntas nunca han mencionado a China por su nombre, aunque las críticas a las políticas de Pekín, como la coacción marítima, siempre están implícitas en sus afirmaciones. [...] Pero mucho más significativa que la timidez respecto a China es la confusión del Quad sobre su identidad fundamental. ¿Es el Quad un club de seguridad o de bienes públicos? Si es ambas cosas, ¿puede hacer ambas y cumplir sus objetivos?", se pregunta Sarang Shidore, director del programa Sur Global del Instituto Quincy para la Gobernanza Responsable (EE.UU.).

Por su parte, en una entrevista con RT, Maxim Gabrielian, analista del Instituto de Economía y Estrategia Militar Mundial de la Escuela Superior de Economía de Moscú, señaló que la organización atraviesa una "crisis latente", ya que cada una de las partes tiene una visión diferente sobre el papel de esta plataforma. "Tenemos a Estados Unidos, India, Japón y Australia. El problema es que Estados Unidos considera al Quad como un instrumento para contener a China. Y, por lo tanto, les interesa que este diálogo sobre seguridad se convierta en algo más riguroso, con criterios más claros de membresía y de asistencia mutua en caso de acciones militares", señaló, y agregó que Japón y Australia comparten un punto de vista similar. "Pero la India, por su parte, ve al Quad un poco fuera de ese contexto. Sí, es evidente que la India tiene una relación compleja con China, pero la India lo ve más bien como uno de los muchos diálogos en los que participa.

Y para ella, el Quad no es un fin en sí mismo, sino un medio. Es decir, es simplemente una forma de aumentar su presencia en la región indopacífica", añadió el experto. En un contexto en el que Trump intenta reducir las tensiones con Pekín, la organización comienza a perder poco a poco el impulso inicial. "Si sus alianzas no contribuyen al objetivo que se han fijado, resulta bastante peligroso seguir agravando las relaciones con Pekín", señaló el analista. En busca de un nuevo papel No obstante, los miembros del Quad están tratando de encontrar nuevos objetivos para la organización, como su primer proyecto conjunto de infraestructura: un puerto en Fiyi. "Vamos a colaborar en cuestiones de infraestructura portuaria; en particular, para hacer frente a la insuficiente capacidad portuaria en las islas del Pacífico, anunciamos planes para trabajar con Fiyi", dijo Rubio. "¿Por qué es importante?

Desde 2011, Fiyi ha sido un país muy pro-China, pero en los últimos cuatro años se ha producido una tendencia inversa en Fiyi, donde Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda están recuperando posiciones", señaló Gabrielian. En este contexto, el experto destacó que, a pesar de la crisis, la lucha contra la influencia china en el seno de la organización continuará, independientemente de la presidencia de Trump. "Es muy revelador, una vez más, que en todas estas medidas Estados Unidos no actúe por su cuenta, sino que involucre a los miembros del Quad. Esto indica que Estados Unidos intentará, de hecho, combatir la influencia china no con sus propios medios, sino a través de las potencias locales, es decir, mediante un equilibrio de poder externo", concluyó.