En el salón del pueblo del Congreso de la República, tras un homenaje por parte del bloque Winaq en la persona de la diputada Sonia Gutiérrez, diferentes invitados resaltaron la contribución de los galenos de la isla al acceso a la salud. Ante una representación de los profesionales antillanos, María Núñez, del oriental departamento de Izabal y de la etnia garífuna, recordó a la doctora que acompañó a su hermana a que le realizaran una cirugía de cataratas. Heidi Carolina Reyes contó que tuvo el privilegio de ser una de las primeras en ir a estudiar a la Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana, por lo cual está eternamente satisfecha. Consideró que con el pueblo de Cuba sinceramente hay que quitarse el sombrero, mientras dio las gracias especialmente a los líderes de la Revolución Fidel y Raúl Castro.
Al pueblo antillano, porque desde el primer día nos acogió como uno más de sus hijos, añadió la doctora. Se les va a extrañar por todo lo que han hecho por este pueblo, afirmó. Una mujer identificada como maya quiché, a nombre de abuelas Iyom (comadronas), pidió al creador y formador del universo que bendiga a los médicos cubanos, por ese amor a la humanidad. Les llamó Guardianes de la vida, de la salud, en tanto aseguró que no tiene palabras para agradecer por ese apoyo a los más vulnerables, quienes no tienen la posibilidad de pagar un hospital privado.
El exdiputado Amilcar Poc rememoró cuando impulsó la creación del frente de parlamentarios ante la lucha por la libertad de los cinco héroes cubanos presos en Estados Unidos. Subrayó que siempre expresó su permanente oposición al bloqueo impuesto a la isla por el Gobierno norteamericano. Nada más nos da la grandeza de sentirnos seres humanos como la solidaridad antillana en el mundo, puntualizó. En el acto, la jefa de la Brigada Médica cubana, Mariheta Cutiño, ratificó que cada sonrisa recuperada, cada niño que ha sido atendido, familia acompañada en momentos difíciles, ha sido también una lección de humanidad que se llevan en el alma.
En los momentos más difíciles la compañía del pueblo guatemalteco nunca nos faltó, remarcó, al tiempo en que les agradeció por las lecciones aprendidas de resistencia, cultura, esperanza y de firmeza. Enfatizó el compromiso de que el cubano y los trabajadores de la salud de la isla no se van a rendir en su vocación de hacer el bien. Concluyó con una frase del líder Fidel Castro: “pienso, porque soy optimista, que este mundo puede salvarse a pesar de los errores cometidos, a pesar de los poderíos inmensos y ciegos que se han creado, porque creo en la preeminencia de las ideas sobre la fuerza”. oda/znc