Julián Alvarez está llamado a protagonizar uno de los culebrones del verano. Pero el Atlético de Madrid lo quiere evitar a toda costa. Es prioridad absoluta en las oficinas del Metropolitano, donde no desean estar todo el mercado de fichajes con este condicionante sobre la mesa que afectaría a muchos de los movimientos que puedan darse en los tres meses que quedan hasta que cierre el 'bazar' estival. La postura del club rojiblanco no ha variado lo más mínimo a pesar de que ya conoce que la intención de La Araña es la de cambiar de aires de cara a la próxima temporada y que su primera opción sería el Barcelona.
Con contrato hasta 2030, una cláusula de rescisión de 500 millones y sin necesidad de vender, como sí ocurría en tiempos no muy lejanos, en el Atlético tienen claro que el que quiera a Julián tendrá que llegar con una oferta que supere ampliamente los 100 millones de euros. 150 'kilos' como mínimo, deslizan en el Metropolitano. Una cantidad inasumible en estos momentos para el Barcelona, aunque en la operación podrían entrar jugadores que interesen a la entidad colchonera, caso de un Ferrán Torres que siempre ha gustado en el Atlético, aunque por el jugador no pasa la idea en estos momentos de coger el puente aéreo. Esta vertiente no es apoyada por todos en los despachos del estadio colchonero, donde algunos quieren que en caso de salir, sea dejando mucho dinero en casa. Más músculo financiero tienen los otros dos equipos que también llevan tiempo detrás del internacional argentino, PSG y Arsenal, aunque ninguno colma las apetencias del futbolista que, como decimos, tiene como prioridad al Barcelona.
En el Atlético cuentan con Julián, pero si él quiere salir, debe venir con una oferta importante lo antes posible para tener margen de maniobra a la hora de reconstruir un equipo para el que se trajo al argentino hace dos años como líder del mismo.