Apenas quedan unas semanas para que Toy Story 5 aterrice en las salas de cine para mostrar un nuevo enfoque de nuestros juguetes favoritos. Lo que comenzó en 1995 como una aventura única en la que estos cobraban vida y competían por el amor de Andy, se ha transformado a lo largo de 5 películas en un recorrido de vida que ha crecido conforme su audiencia también se hacía mayor. Pixar siempre ha aprovechado para tocar la fibra sensible y si el paso del tiempo era una de las amenazas principales de nuestros amigos, ahora este se aborda una vez más actualizado a los nuevos tiempos que vivimos. El desarrollo de Woody como personaje Aunque no es el único protagonista de la saga, Woody es una de sus estrellas estelares.
En la primera película, veíamos cómo era el juguete favorito de Andy y cómo la llegada de Buzz lo expulsa de su trono. En la primera película, todos recordamos a un vaquero envidioso y manipulador en cierta medida hasta que, en el clímax final, aprende que compartir también es valioso. Más tarde, lo hemos visto volver al eje central de la trama como un valioso juguete de coleccionismo o cómo capitán de un grupo que se tiene desorientado ante el crecimiento de su dueño. Por un motivo u otro, Woody siempre ha tenido que cargar con diferentes emociones que lo han afligido.
Pero, ¿qué pasa cuando este decide dejar fluir la vida? De eso va precisamente Toy Story 5. Gracias a las declaraciones de Andrew Stanton hemos podido conocer que la experiencia de las películas previas se refleja en el personaje a través de su apariencia. Ha sido muy comentada la calva que muestra en los tráileres, pero más allá de un detalle gracioso también es la representación de una evolución vital. "Ahora tiene un nuevo propósito: no depender de un solo niño.
Está en el campo, sin preocupaciones", explicaba este durante una presentación a la prensa en Anaheim. "La calva simboliza que está agotado de tanto cuidarse, de hacer lo que fuera necesario para salvar un juguete". En esta ocasión, el grupo de juguetes se enfrentará a un nuevo problema: la aparición de dispositivos digitales en la vida de Bonnie. Esto se manifiesta a través de Lilypad, una tableta que copa toda la atención de la niña. Sin embargo, la lectura de la película no va a ser la de un villano, sino una reflexión sobre la aceptación de los cambios de época. "Mucha gente en el estudio quería que lo fuera, y fue muy difícil encontrar el equilibrio porque creo que todos llegamos con emociones muy intensas hacia los dispositivos.
Al final, nunca tuvo sentido", añadía la codirectora McKenna Harris. "No nos vamos a deshacer de estos dispositivos, por mucho que lo intentemos. Siempre voy a tener mi teléfono. Probablemente voy a ser un poco adicta a él. Así que nos pareció apropiado que los juguetes tuvieran que lidiar con ese matiz".
Para descubrir todos estos aspectos con mayor profundidad, tan solo tenemos que esperar al próximo 19 de junio y acudir a las salas de cine. En 3DJuegos | Disney ha confirmado mis peores sospechas con el live-action de Vaiana y no, no es por el pelo de The Rock