Buenos Aires — El Fondo Monetario Internacional puso el foco sobre uno de los debates económicos que viene ganando relevancia en la Argentina: cómo administrar el fuerte ingreso de dólares que podrían generar en los próximos años Vaca Muerta y la minería sin afectar la competitividad del resto de la economía. La advertencia apareció en el staff report publicado tras la aprobación de la segunda revisión del programa por US$20.000 millones. Allí, el organismo planteó que el Gobierno deberá “mantener un tipo de cambio real competitivo” y acelerar la acumulación de reservas “para evitar los desafíos de la enfermedad holandesa que podrían afectar a los sectores intensivos en mano de obra en el contexto de un sector primario en auge”. La llamada “enfermedad holandesa” describe el fenómeno por el cual un boom exportador de recursos naturales provoca una fuerte entrada de divisas, aprecia la moneda local y termina deteriorando la competitividad de otros sectores.
El término surgió tras lo ocurrido en los Países Bajos en la década de 1960, cuando el descubrimiento de grandes yacimientos de gas natural generó un ingreso extraordinario de dólares que fortaleció el florín y debilitó a la industria local. El FMI advierte sobre los riesgos del auge exportador En el documento con recomendaciones, el organismo señaló que “los sectores energéticos y mineros de Argentina ofrecen un potencial de exportación considerable”, aunque aclaró que será necesario “ajustar cuidadosamente las políticas para evitar ciclos de auge y caída y mitigar los riesgos del síndrome holandés”. En esa línea, el FMI sostuvo que “un tipo de cambio más flexible seguirá siendo fundamental para absorber los shocks externos”, al tiempo que destacó “la importancia de ahorrar los ingresos extraordinarios derivados de las materias primas”. El organismo además vinculó directamente este proceso con la transformación estructural que atraviesa la economía argentina.
Según remarcó, el auge de sectores como energía, minería y agro podría beneficiar especialmente a provincias con ventajas comparativas, como Neuquén y Río Negro, donde ya se observa un mejor desempeño del empleo. Sin embargo, también alertó sobre la necesidad de desarrollar políticas que permitan que trabajadores y empresas de otras provincias y actividades puedan capturar parte de esos beneficios, especialmente a través de servicios asociados a la cadena energética y minera. “El desafío es evitar que el crecimiento quede concentrado únicamente en sectores extractivos y regiones puntuales”, resumieron fuentes del sector energético consultadas por este medio. Vaca Muerta, minería y el ingreso de dólares La preocupación del FMI aparece en un momento en el que el Gobierno apuesta fuerte al desarrollo exportador de la energía y la minería como principal motor de generación de divisas de la próxima década. La balanza comercial energética -exportaciones menos importaciones- acumuló hasta abril un superávit de US$3.281 millones, un 45% más que en el mismo período de 2025.
La mejora responde tanto al incremento de precios internacionales como al crecimiento de las exportaciones de petróleo y gas, impulsadas principalmente por el desarrollo de Vaca Muerta. Con esos números, Argentina se encamina a superar los US$7.815 millones de saldo positivo energético registrados durante 2025. El RIGI y las inversiones estratégicas En paralelo, el FMI respaldó las políticas impulsadas para atraer inversiones en sectores considerados estratégicos, entre ellas el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones y el RIMI. El RIGI suma 38 proyectos presentados (y 14 aprobados) de los cuales 12 son energéticos.
La provincia de Neuquén, donde se ubica la formación no convencional de gas y petróleo, recibió anuncios de inversión por US$50.000 millones bajo este régimen. Según el organismo, estos esquemas deberían contribuir a posicionar a Argentina “como un destino donde las perspectivas a largo plazo en el sector energético justifican inversiones intensivas en capital”. El informe también destacó las recientes modificaciones a la Ley de Glaciares, al considerar que “aclaran el marco regulatorio ambiental y reducen la incertidumbre jurídica”, aunque sostuvo que mantienen las salvaguardas ambientales y el rol constitucional de las provincias. La minería y San Juan, la provincia con más proyectos de cobre, se ubican por detrás del sector energético y de Neuquén en el ranking de más anuncios de inversión en el marco del RIGI.