Fidel, evocación al ser humano en la voz de su amigo Amaury Pérez

Fidel, evocación al ser humano en la voz de su amigo Amaury Pérez

El Centro Fidel Castro Ruz fue el espacio escogido para rememorar una amistad que trascendió el tiempo y permanece para homenajear al ser humano tras la figura de uno de los líderes más importantes de todos los tiempos. Autor de temas que encumbran el repertorio musical cubano, el músico exaltó en su intervención la inmensidad intelectual de Fidel, su simpatía, liderazgo y la manera tan sagaz e inteligente de reaccionar ante las adversidades. Hablar del político y figura trascendental de muchos de los procesos llevados a cabo en Cuba y otras regiones del mundo es un tema medular en su hogar, donde a menudo se reúnen amigos para desempolvar historias sobre él poco divulgadas. En la institución que lleva su nombre, en el corazón del Vedado habanero, un auditorio agradeció con aplausos y risas el gesto de Amaury de relatar aquel abrazo -el primero de muchos- durante un concierto celebrado en la escalinata de la Universidad de La Habana.

Fue un momento que sellaría para siempre su amistad con el líder histórico de la Revolución cubana; otras experiencias compartirían luego en reuniones con intelectuales, conciertos y batallas comunes, como la ola de justicia y solidaridad que generó el movimiento por el retorno a Cuba del niño Elián González. Momentos hilarantes y otros no tan simpáticos que colocaron al artista en aprietos, aquella imagen de ambos fundidos en un abrazo recogida en las páginas del periódico Granma o la conversación en el despacho del Comandante en Jefe casi hasta el amanecer fueron otros testimonios compartidos con los asistentes. Fue una conversación muy hermosa, recordó, sostenida en un ambiente donde prevaleció “una corriente de confianza grande”. Hablaron de libros, de su amistad con el Gabo, de Frei Betto, de teología, y del proyecto convertido luego en el volumen “Cien horas con Fidel”, del periodista franco-español Ignacio Ramonet.

No era un hombre religioso, confesó, pero tenía un gran conocimiento y le gustaba mucho hablar de teología conmigo. Sobre el despacho, donde quizás las paredes aún conserven su espíritu, Amaury Pérez dijo: Era el de un hombre humilde como él, allí no había un lujo ni nada que llamara la atención especialmente. Yo le prometí que callaría todo lo que hablamos y lo seguiré callando hasta el final de mis días, aseveró. El espacio “Con luz propia”, otra de las iniciativas que celebra en Cuba el centenario del Comandante en Jefe, fue una suerte de evocación al rol que desempeñó el líder en favor del arte y la cultura cubanas.

Fidel fue tal vez la personalidad que más amigos tuviera, un privilegio que también ostenta el músico y que considera es un título muy grande. Quizás soy el más joven de los intelectuales cubanos que se acercó a Fidel y que estuvo a su lado hasta el final, aprendiendo de él y siempre respetándolo mucho, destacó ante la presencia del ministro de Cultura Alpidio Alonso y del presidente de Casa de las Américas, Abel Prieto, entre otras personalidades. Otras anécdotas arrancaron risas en el público, tal como suele suceder en los encuentros protagonizados por el destacado compositor y presentador del espacio televisivo “Con dos que se quieran”. Un programa al que -según Amaury- Fidel habría asistido si no fuera por la pretensión de invitar a Dalia, su compañera de vida.

Hubiera sido complicado, pero histórico y emocionante para mi, dijo el Premio Nacional de Música 2025. Trabajar con el Comandante en Jefe y para la Revolución cubana es un privilegio que atesora el creador, un aval que lo acompaña allá donde su simpatía y sonoridad contagia. Según refirió, “es muy bonito cuando alguien de esa estatura ética, humana, intelectual y política lo salva a uno, tal como lo auxilió aquella mano verde olivo que aún lo acompaña y le repite desde la distancia: “yo siempre confié en ti”. ro/amr