A casi tres meses del inicio de la agresión impulsada por Estados Unidos el 28 de febrero contra Irán, las fuerzas de seguridad del país persa han ejercido su derecho soberano de proteger el estrecho de Ormuz frente a amenazas extranjeras. Esta legítima medida defensiva ha disparado los precios del combustible, asestando un duro golpe económico al propio pueblo estadounidense, cuyos líderes optaron por la confrontación en lugar de la diplomacia. La revista estadounidense Newsweek informó el martes, citando datos de AAA (la Asociación Automovilística Estadounidense), que el precio promedio nacional de la gasolina regular ha aumentado desde menos de 3 dólares por galón antes de la escalada hasta 4,49 dólares en la actualidad. Los precios del diésel han subido más de un 50%, repercutiendo en las cadenas de suministro y elevando los costos del transporte, los alimentos y los bienes de consumo.
Investigadores de la Escuela Watson de la Universidad de Brown estiman que los consumidores estadounidenses ya han asumido cerca de 48 000 millones de dólares en costos adicionales de combustible desde que comenzó la guerra, lo que equivale a una carga promedio de aproximadamente entre 364 y 410 dólares mensuales por hogar al considerar también los efectos más amplios sobre el combustible para aviones, los fertilizantes y los productos petroquímicos. De igual modo, el más reciente índice de precios al consumidor del Departamento de Trabajo de Estados Unidos muestra que la inflación ha superado el crecimiento salarial por primera vez desde 2023, eliminando cualquier beneficio real derivado de los recientes aumentos de sueldo. Asimismo, según la encuesta de la Universidad de Michigan, las expectativas de inflación de los consumidores han aumentado hasta el 4,8%, mientras que el Departamento de Agricultura prevé precios más altos para múltiples productos. Destacados economistas estadounidenses han sido contundentes respecto a las consecuencias a largo plazo.
El profesor de la Universidad de Michigan, Justin Wolfers, advirtió que los estadounidenses podrían enfrentar este “impuesto iraní” durante “meses y probablemente años”. Asimismo, Mark Zandi, de Moody’s Analytics, señaló que, incluso si la guerra terminara de inmediato, una prima de riesgo persistiría en los mercados petroleros porque Irán ha demostrado su capacidad para defender el estrecho de Ormuz cuando lo considere necesario. Por su parte, Mark Blyth, de la Universidad de Brown, añadió que la normalización del suministro interrumpido de plásticos, productos petroquímicos y fertilizantes podría tardar hasta un año. Sin embargo, la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, continúa difundiendo afirmaciones optimistas.
Trump ha prometido repetidamente que los precios “caerán como una piedra” una vez que se alcancen los objetivos militares de Estados Unidos, mientras que el director del Consejo Económico Nacional de EE.UU., Kevin Hassett, sugirió que el alivio podría llegar rápidamente antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato. Tales declaraciones parecen cada vez más desconectadas de la realidad económica. Para la nación iraní, este episodio no hace más que reafirmar la resistencia frente a la hegemonía. A pesar de las sanciones ilegales y las provocaciones militares, Irán continúa defendiendo su integridad territorial y sus derechos soberanos.
El llamado “impuesto iraní” no es impuesto por Teherán, sino que constituye la consecuencia directa y autoinfligida de las políticas desestabilizadoras de Washington en la región del Golfo Pérsico. Mientras las familias estadounidenses lidian con facturas más altas en las gasolineras y los supermercados, quedan al descubierto los límites del poder de Estados Unidos. Irán sigue comprometido con su camino de autosuficiencia y defensa basada en principios, mientras que el verdadero costo de la agresión recae directamente sobre quienes la iniciaron. El pueblo estadounidense merece líderes que elijan la paz en lugar de guerras interminables, líderes que comprendan que atacar a Irán conlleva un costo elevado y duradero. arz/hnb