Bloomberg Línea — La tasa inversión en Colombia se mantiene en 16% del PIB, niveles históricamente bajos, y a pesar del crecimiento económico. Expertos advierten los riesgos de un mayor desequilibrio fiscal y la sostenibilidad de ese crecimiento. “El consumo privado muestra cifras históricamente altas y el desempleo ha caído a niveles mínimos, pero esas cifras esconden una realidad más preocupante”, dijo a Bloomberg Línea César Pabón, director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana. La inversión, ese indicador conocido como la semilla del crecimiento futuro, dijo, está en niveles inferiores al 21% del PIB, niveles de antes de pandemia. “Ninguna empresa, ningún lugar, y mucho menos un país, es sostenible cuando la inversión está en esos niveles tan bajos”, advirtió. Durante el primer trimestre de 2026, la economía colombiana creció 2,2%, de acuerdo con el Dane.
Este resultado se situó por debajo del 2,5% del mismo periodo de 2025 y se mantuvo en línea con las expectativas del mercado, que estimaban un rango entre 2% y 2,5%. Sin embargo, la inversión mantiene un rezago significativo. La formación bruta de capital fijo creció un 3,7% anual, explicada por la adquisición de maquinaria y equipo, con lo cual la tasa de inversión se mantuvo en 16%. En cuanto al comercio exterior, las exportaciones e importaciones crecieron un 3,5% anual cada una, aportando contribuciones de 0,6 puntos porcentuales y -0,8 p.p., respectivamente. “Desde la perspectiva de la oferta, el desempeño económico estuvo apalancado principalmente por las actividades terciarias”, explica un informe de ANIF.
En primer lugar, sobresalieron las actividades de administración pública, educación y salud, con una contribución de 0,9 puntos porcentuales y una tasa de crecimiento anual de 5,7%. En segundo lugar se ubicaron comercio y transporte, con un avance del 2,9% y una contribución de 0,6 p.p. Por el contrario, la agricultura continuó en terreno negativo con una contracción anual del 1,4% (contribución de -0,2 p.p. al PIB total). Este descenso se atribuye, especialmente, a la menor producción de café, explicó ANIF.
Según la Federación Nacional de Cafeteros, a marzo de 2026 la producción nacional del grano cayó un 33,4%, ubicándose en 2,5 millones de sacos de 60 kilogramos frente a los 3,7 millones del año previo, restando 4,3 p.p al desempeño del sector. La construcción mantuvo su tendencia a la baja con una contracción anual del 5,4% y una contribución negativa de 0,3 p.p. “El resultado se explica por la menor edificación residencial y no residencial a marzo de 2026″, dice el centro de pensamiento económico. En particular, las iniciaciones de obra de vivienda cayeron un 31,3% (3.289 unidades menos), mientras que las ventas y los lanzamientos decrecieron un 6,1% y 9,4%, respectivamente. Gasto público está disparado El sector público sigue siendo uno de los sectores que más contribuyó al crecimiento económico.
Al aislar el efecto de la administración pública, la salud y la educación de no mercado, el crecimiento del PIB se reduce al 1,5%, reflejando un recorte de 0,7p.p. frente al reporte general. Para ANIF, este hallazgo refleja que las actividades institucionales y el gasto público asociado al periodo electoral representaron un soporte importante a la actividad económica en el inicio del año, hecho que también se ha visto reflejado en periodos anteriores. Por el lado de la demanda interna, se registró un crecimiento del 2,3%. Esta dinámica se atribuye al incremento del gasto de consumo final (3,4%), explicado por el consumo del Gobierno, que aumentó un 7,8% debido al crecimiento del gasto de consumo final colectivo (6,1%).
Un dato acelerado por cuenta de las mayores contrataciones asociadas a procesos electorales, en las que la remuneración de asalariados de la organización electoral creció un 104% en el trimestre, señaló ANIF. El consumo de los hogares creció un 2,7% impulsado por servicios (1,8%), bienes no durables (2,1%) y durables (12,7%). En servicios destacó recreación y cultura, con una tasa de crecimiento del 4,9%. Pabón agregó que, ante este panorama en Colombia, el nuevo gobierno, llegue quien llegue, tendrá que cambiar de estrategia. “Se requiere un arquero que proteja la seguridad jurídica y física; una defensa sólida en lo fiscal; un medio campo energético; y una delantera productiva que recupere la competitividad”.