Juana Martín aterrizó en la Ciudad de México para presentar una colección que representa a la perfección este puente cultural creado entre España y América Latina. Además, la diseñadora no sólo forma parte del talento más importante de la moda española contemporánea, sino que también ha llevado el nombre de España en alto tras presentar colecciones que evocan las características más emblemáticas de la vestimenta típica española, reinterpretadas desde una perspectiva moderna y sofisticada. La creativa es originaria de Andalucía, una región profundamente ligada al flamenco, al arte y la tradición española. Fue justamente ahí donde tuvo su primer acercamiento con la moda desde muy pequeña: “Muchas jugaban con muñecas, yo hacía ropa para las mías”, recuerda con nostalgia Juana en una conversación exclusiva con ¡HOLA!
México. Y esa sensibilidad artística y esa conexión emocional con la artesanía continúan reflejándose en cada una de sus colecciones. Folclore: la colección Primavera/Verano 2026 En la residencia del embajador español en México, Juana Martín presentó su colección “Folclore”, cuya inspiración parte de grandes figuras españolas como Lola Flores y Carmen Sevilla. Modelos desfilaron por los pasillos de la residencia orgullosas de portar piezas de la diseñadora, complementadas con accesorios de Gabriela Sánchez que indudablemente toman inspiración de los clásicos milagritos mexicanos. “Toda la vida tuve una relación muy cercana con Rocío Dúrcal y Lola Flores, quienes no hablaban más que maravillas de México; eso me despertó una curiosidad por el país desde muy pequeña”, menciona la diseñadora.
Y es que sobre la pasarela podía sentirse una conversación visual entre México y España que se traducía en tejidos, bordados y colores armónicos, llevando el folclore español hacia un contexto contemporáneo y mucho más global. Estampados, colores y bordados Los lunares se han convertido en el estampado insignia de Juana Martín. “Anteriormente hicimos una colección en blanco y negro, ¡muy elegante! En esta ocasión jugamos un poco más con el color para mantener un carácter lúdico”, explicó la diseñadora. Y claro que los lunares no faltaron en esta entrega.
Los vimos de pies a cabeza en conjuntos que evocaban el ADN flamenco de la casa, pero que al mismo tiempo se sentían modernos, frescos y joviales. Eso no fue todo. Las transparencias, los escotes pronunciados y los acabados cuidadosamente confeccionados hacían de la colección un auténtico espectáculo visual. Cada pieza parecía diseñada para una mujer segura de sí misma, alguien que no sólo viste la ropa, sino que realmente la porta con carácter y presencia.
Además, la propuesta resaltaba por equilibrar sensualidad y sofisticación sin perder ese aire artesanal que distingue a la diseñadora andaluza. La paleta cromática también jugó un papel importante dentro de la narrativa de “Folclore”. Tonos vibrantes convivían con negros profundos y detalles metálicos, creando una colección emocional, dramática y profundamente femenina. Era imposible no percibir la influencia española en los vuelos, las estructuras y los movimientos de cada silueta, pero también resultaba evidente la intención de conectar con la sensibilidad latinoamericana.
Un puente entre México y España Aunque las piezas representaban a España a la perfección, Gabriela Sánchez incorporó algunas de sus creaciones en las modelos para complementar los diseños y aportarles este toque mexicano necesario para encontrar un balance entre ambas culturas. Los detalles metálicos abrazaban las siluetas e incluso parecían funcionar como extensiones naturales del cuerpo de quienes desfilaron las piezas de la colección. Más allá de tratarse únicamente de moda, la presentación de “Folclore” se sintió como una celebración de identidad, tradición y herencia cultural. Juana Martín logró demostrar que el folclore no tiene por qué permanecer estático o ligado exclusivamente al pasado.
Por el contrario, puede transformarse, evolucionar y dialogar con nuevas culturas sin perder autenticidad. La diseñadora española dejó claro que la moda también puede convertirse en un puente emocional entre países, historias y generaciones. Y en esta ocasión, México funcionó como el escenario perfecto para celebrar esa unión entre raíces españolas y sensibilidad latinoamericana.