Los seres humanos somos animales complejos. Lo digo porque tengo 331 horas jugadas a Football Manager 26 y estoy de acuerdo en que los fans de la saga de simuladores de Sports Interactive hemos sufrido bastante con esta última entrega. El retraso y posterior cancelación de FM25 fue un palo duro, pero el estado en el que salió este tampoco fue la solución. Es evidente que había que salir al mercado sí o sí, y que hubo que hacer concesiones para poder llegar a los PCs y consolas de los fans que llevaban dos años de espera.
Y una de ellas fue el no contar con fútbol de selecciones. Cada uno tiene su opinión al respecto, y es evidente que Football Manager siempre ha priorizado el fútbol de club frente al de equipos nacionales, pero es un hecho que entrenar a una selección era una opción que los desarrolladores nos arrebataron con FM26, cuya ausencia hacía más pobre la experiencia. Pues bien, tal y como prometieron recientemente, Sports Interactive actualizó ayer el simulador para añadir el fútbol de selecciones y, especialmente, la Copa del Mundo de la FIFA. Me he pasado esta mañana probando las bondades de ambas cuestiones tomando el cargo de seleccionador nacional español.
La idea era tanto echar un vistazo a qué ajustes se han producido con respecto a cómo se entrenaban selecciones en Football Manager 24, como la implementación de novedades tan importantes como la licencia de la FIFA de cara al magno torneo. Una experiencia distinta y complementaria Os diré que he confirmado mis sospechas, tanto con cómo es la actualización como, de paso, con lo que le espera al equipo comandado por Luis de la Fuente en la cita mundialista. Ambas tienen el sabor de la amargura concedida por el hecho de tener razón siendo negativo. Y es que ni me esperaba una revolución jugable con las selecciones en Football Manager, como temo cada partido de España en el que tenemos 20 tiros, un 70% de posesión y el empate campea en el marcador.
Elegí jugar directamente el modo Copa Mundial de la FIFA, el que te pone al cargo de una selección clasificada para la cita a pocos días de tener que hacer la prelista de 55, en torno a la primera semana de mayo; o bien ya con las listas definitivas a unos días de arrancar el torneo (disponible próximamente). Es una experiencia directa, rápida y funcional, pero que simula todo lo jugado hasta la fecha sin tener en cuenta lo sucedido en el mundo real: no hay lesiones de última hora como la de Fermín, por entendernos. Es un buen punto de partida, mejor incluso que el de la lista definitiva, ya que con eso podemos "bichear" un poco por sistemas como la preselección nacional, los informes de nuestros ojeadores o el mayor peso que tienen las charlas, entrevistas y conferencias de prensa. De hecho, cuando haces la lista definitiva, uno de los parámetros que puedes tener en cuenta es la opinión de la prensa.
Odio los penaltis Con España me decían que Unai Simón y Fermín no merecían un puesto por su rendimiento durante el año, mientras Marco Asensio era fijo para los periodistas. Esto es interesante porque una vez das la lista se crean nuevos hitos como fue en mi caso tener que hablar con Ayoze para explicarle que no estaba en mis 26 para el Mundial, o tener un pequeño rifirrafe con Manuel Pellegrini por no convocar a Isco. Son extras que dan color e incluso ceremonia, pero que sobre todo diferencian la experiencia de entrenar una selección. Durante la competición, obtuve un buen resultado como es llegar hasta semifinales, pero también fue un duro recuerdo sobre el talón de Aquiles de la Roja.
Tras una plácida fase de grupos, me encontré con Argelia en dieciseisavos y después de ver cómo me empatan en el minuto 80, todo se decidió en los penaltis. Por suerte, David Raya me salvó con sus paradas y me permitió despachar a Croacia y Bélgica por sendos 4-1 en octavos y cuartos de final. Ese duelo contra Argelia, que podría haber sido un mal partido sin más información que sacar de dicho hecho, acabó por ser un deja vu en semifinales. Holanda puso el cerrojo, cedió la posesión y se limitó a amenazar con sus contraataques mientras yo era incapaz de abrir la lata. 0-0 después del tiempo reglamentario y la prórroga que nos llevó, una vez más a los penaltis.
No hubo suerte esta vez, y España quedó apeada del Mundial. Más allá del resultado final, me he divertido mucho con este modo de juego. La razón es que no deja de ser una especie de "draft de fantasía" de cara a un torneo rápido. En apenas dos horas y pico me ventilé la experiencia, me centré en la táctica y en ver partidos, dejando de lado cosas que ocupan el 60% de mi tiempo en Football Manager como son los fichajes y los ojeos.
Disfruté de adelantar a Rodri hacia el pivote en vez de mi rol inicial de central avanzado, de acumular el juego en torno a Lamine y darle espacios a Nico en la otra banda, o de usar un falso nueve para darle espacio al recorrido de un Fabián que rindió de escándalo. Es en la táctica donde más ha mejorado Football Manager, y donde más me sigo divirtiendo. Ya avisó Miles Jacobson que la actualización "incluye algunas mejoras y elementos nuevos", pero que sería "exagerar" el calificarlo como algo "mucho más completo", tal como se describió en la entrada del blog donde se hizo oficial el aplazamiento de las selecciones en Football Manager. Aún así, el hecho de que sea un modo casi idéntico a unos desafíos, le aporta una frescura que agradezco después de tantas horas dedicadas al simulador.
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