Bloomberg Línea — La guerra arancelaria entre Colombia y Ecuador escaló al punto de que el presidente Gustavo Petro habló del “fin” del Pacto Andino para el país y pidió mirar “con más fuerza” hacia Centroamérica y el Caribe, luego de que el Gobierno de Daniel Noboa impusiera una tasa de seguridad de hasta 100% a productos colombianos. Pero para los actores del sector privado colombiano, estos mercados no son un “plan B”, sino socios estratégicos con alto potencial de seguir consolidándose. Hasta hace unos 15 años, sin embargo, el mapa de las exportaciones del país era mucho más rígido. Si se le preguntaba a un empresario colombiano hacia dónde vendía, la respuesta casi automática era “Estados Unidos y Venezuela”. “La gente no tenía mucho conocimiento que en Centroamérica podían hacerse buenos negocios.
Siempre minimizó ese territorio”, dijo Gustavo Tamayo, delegado comercial de la Cámara de Comercio Colombo Centroamericana y del Caribe a Bloomberg Línea. El mayor interés por la región llegó al comprender las características de cada mercado. “El Caribe es un lugar importantísimo para cualquier economía regional, porque no produce casi nada. Lo que tiene es turismo y la mayoría de los bienes que llegan a la gente son totalmente importados”, explicó el directivo. “Tenemos que formalizar la hermandad con Centroamérica y el Caribe. De hecho, todos los días lo hacemos, pero ahora más, porque el comercio con Ecuador se dificultó”.
Gustavo Tamayo, delegado comercial de la Cámara de Comercio Colombo Centroamericana y del Caribe. En contraste, Centroamérica ha seguido una evolución distinta en la última década, con un ecosistema más desarrollado. “Ha habido más actividad industrial. Esto quiere decir que nuevas prácticas de negocios llegan y se fortalecen”, dijo Tamayo. Ahora, el sector empresarial busca “seguir activando esa mechita que tenemos de la hermandad, de los negocios, de que seamos uno solo”, según el experto.
El objetivo ya no es unidireccional: “nos interesa que no solo Colombia vaya allá, sino también que la gente de Centroamérica y el Caribe venga a Colombia y haga también negocios”. Doble vía El contexto colombiano, marcado por una situación fiscal retadora, el deterioro de la confianza inversionista y una caída en el valor de las empresas en la Bolsa de Colombia, ha abierto una “cacería de oportunidades” para fondos con perfil Shark Tank. Ver más: Deuda, tasas y déficit: los bonos reflejan las dudas fiscales sobre la era Petro En ese escenario, capitales centroamericanos han comenzado a mirar a Colombia como una oportunidad de expansión. Acostumbrados a operar en entornos de volatilidad política, varios grupos regionales entraron al país en busca de nuevos mercados.
El resultado ha sido una dinamización de las fusiones y adquisiciones. En años recientes, el salvadoreño Grupo Calleja tomó el control del Grupo Éxito; el hondureño UNO Corp absorbió las operaciones de Primax a través de Biomax; y la familia Vicini, la más rica de República Dominicana, entró al megaproyecto porcícola La Fazenda. La apuesta de Colombia en el istmo, por su parte, tiene su ancla en la banca. Según el más reciente Informe Especial de Estabilidad Financiera del Banco de la República, entidades como Bancolombia, Bogotá y Davivienda acaparan más del 10% de los activos financieros en países como Panamá, Costa Rica y El Salvador.
Nichos potenciales Por otra parte, el tejido exportador colombiano hacia Centroamérica ha estado impulsado principalmente por pequeñas y medianas empresas, como reveló un análisis de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex). Más del 60% de las firmas que exportan hacia mercados como Panamá, Honduras, Guatemala o Caricom realizan ventas inferiores a US$100.000. En Guatemala, por ejemplo, las empresas con exportaciones entre US$1 millón y US$10 millones crecieron 11,9%, mientras que en Honduras aumentaron 7,9% las firmas que venden entre US$100.000 y US$1 millón. Nicaragua, incluso, registró un salto de 45,5% en compañías exportadoras del segmento intermedio.
De esos nichos que están encontrando escalabilidad destaca la industria del shapewear y la confección de prendas de compresión que, según Tamayo, está creciendo de forma acelerada, gracias a una cartera de productos diversificada que va desde fajas postquirúrgicas, prendas de uso diario, hasta líneas masculinas. Las cifras oficiales lo comprueban. Al respecto, un informe de ProColombia muestra que el país se consolidó en 2024 como el primer exportador de fajas en América Latina y el segundo a nivel global, con ingresos por US$54 millones. Marcas como Entallarte, de Medellín, ampliaron su presencia a Guatemala, Costa Rica y República Dominicana, y apuntan a crecer a El Salvador y Honduras.
Por ahora, el proceso electoral ha pausado las misiones comerciales, pero la mirada está puesta en lo que vendrá después del 31 de mayo y de una posible segunda vuelta el 21 de junio. Para Tamayo, “independiente de quién sea el presidente, seguiremos fortaleciendo esos lazos de amistad, comercio e inversión” con la región.