La primera vez que vi un vídeo de Mina the Hollower no necesité más que unos pocos segundos para tener clarísimo que iba a querer jugar a este indie en cuanto saliera a la venta. Han tenido que pasar varios años desde entonces, pero la espera ha valido la pena porque lo nuevo de los creadores de Shovel Knight por fin se pondrá a la venta en tan solo un par de días. Solo es cuestión de horas que este esperado indie ponga rumbo a todas las plataformas, aunque en mi caso ya he tenido la ocasión de jugarlo a fondo y así comprobar si el entusiasmo que me había generado estaba más que justificado. La buena noticia es que puedo afirmar tajantemente que sí, porque esta pedazo de joya desarrollada por Yacht Club Games es una aventura capaz de engancharte durante decenas de horas.
No me escondo al admitir que el hecho de que me recordara una barbaridad a The Legend of Zelda: Link's Awakening fue el principal motivo por el que captó mi atención al instante, ya que esta se trata de una de mis entregas favoritas, así que tenía la sensación de que me encontraría algo muy similar. Sin embargo, el único parecido entre ambos juegos es su estética retro, porque la propuesta de esta obra va mucho más lejos, hasta el punto de haberme conquistado por otros motivos. Una desafiante aventura de fantasía oscura Por ir al grano, Mina, la protagonista, es una reconocida Telúrica que ha diseñado una maquinaria de luces que se ha vuelto determinante para iluminar la isla en la que viven sus habitantes. Sin embargo, el sistema ha sufrido unos misteriosos contratiempos que han provocado que las torres que se encargaban de este trabajo ya no estén operativas, por lo que la misión de nuestra heroína es la de restaurarlas con tal de que todo vuelva a la normalidad.
Sin embargo, de la oscuridad han surgido infinidad de monstruos y criaturas que están amenazando a los habitantes, de manera que las ciudades ya no son tan seguras, de ahí que la ayuda de Mina se requiera con tanta urgencia. A partir de ahí hay que emprender un viaje a lo largo de numerosas zonas con sus propios enemigos, puzles y desafíos que siempre requerirán que haya que darlo absolutamente todo a los mandos para no pasarlas canutas. Como mencionaba anteriormente, el juego está claramente inspirado en los clásicos Zelda de Game Boy, lo que ya le otorga un gran punto a favor, pero se podría decir que esto es lo único que comparte con la saga de Nintendo, porque en realidad se acerca más a un soulslike con estética retro. Desde luego, los seguidores de Dark Souls se sentirán muy satisfechos con este detalle, porque estamos ante una aventura que no te perdonará jamás el más mínimo error que cometas.
Los enemigos son despiadados, salvajes y siempre se lanzarán de cabeza a por Mina para machacarla. Por suerte, hay algunos que son fáciles de derrotar, pero la inmensa mayoría son huesos muy duros de roer hasta que te aprendes bien sus patrones y el momento exacto para atacar, saltar y esconderte bajo tierra, una de las capacidades más indispensables de Mina. Pero ya no solo es que los enemigos sean duros y aguanten varios golpes, es que también te quitan una gran cantidad de vida por cada impacto. Además, los combates contra los jefes finales no se quedan cortos en absoluto, incluyendo algunos con más de una fase.
Por suerte, Mina puede ir subiendo de nivel a base de recolectar huesos al derrotar a sus adversarios, al abrir cofres ocultos o desenterrándolos directamente desde la tierra, lo que a la larga se vuelve algo que agradeceréis una barbaridad por hacer más poderosa a la protagonista, pero también por el hecho de respirar aliviado por no tener que temer a perder todos los que has recolectado hasta ese momento. Y es que las mejoras al subir de nivel se vuelven permanentes. En cambio, cada muerte hará que pierdas todos los huesos, obligándote a vencer al enemigo que ha acabado contigo si los quieres recuperar o de lo contrario te quedarás sin ellos para siempre, lo que supone una auténtica tortura si estamos hablando de centenares de ellos. Por eso mismo, cualquier forma de potenciar a Mina, ya sea su ataque o defensa, sus armas o el conseguir abalorios que otorgan otro tipo de ventajas, siempre serán de agradecer.
Por todo ello la exploración juega un papel determinante en cada zona que se vaya visitando, porque este colosal mundo esconde salas secretas a tutiplén que también tienen su miga, ya que una gran parte de ella son puzles con saltos muy ajustados y que en ocasiones requieren el uso de determinadas armas secundarias. Es más, las caídas por precipicios se convierten a veces en una amenaza peor que los propios enemigos por lo frecuentes que se vuelven. Disfrutando del juego a tu medida En algunos momentos de los primeros compases he de admitir que se me hizo un poco cuesta arriba por la dificultad. Que no os engañe ese apartado artístico tan simpático, porque la jugabilidad se puede volver un tanto endemoniada en determinados momentos, de ahí que a base de investigar entre las opciones del juego me encontré con el salvavidas perfecto, pero que en verdad me ha parecido un puntazo tremendo que debería de estar presente en más videojuegos.
El motivo se debe a que dispone de una larga lista de modificadores capaces de alterar por completo la jugabilidad e infinidad de apartados. De esta manera, se puede establecer que la vida que pierde Mina sea menos de lo normal, se vuelva directamente invencible, las armas secundarias no se agoten jamás, no pierdas los huesos al morir, las caídas ya no te dañen nunca, etc. Puedes seleccionar todas las que quieras para adaptar la experiencia a tu gusto. Reconozco que el hecho de tener tan mano este tipo de opciones se vuelve excesivamente tentador, y más todavía en los momentos en los que te dan ganas de estampar el mando contra el suelo cuando mueres tras una paliza y el último punto de guardado está a una distancia kilométrica.
Sin embargo, también he de decir que prefiero que el juego te facilite este tipo de modificadores a que la frustración te acabe provocando que no quieras seguir jugando y decidas abandonar la aventura del todo. Ahí dependerá de cada uno cómo quiera disfrutar la experiencia, pero en cualquier momento se pueden activar y desactivar, por si solo se quieren usar en momentos puntuales. Eso sí, el hecho de escoger uno solo hará que los logros por alcanzar determinadas metas ya no se puedan desbloquear de ninguna manera a no ser que empieces el juego desde el principio. Asimismo, los que consideren que el título es fácil, también podrán decantarse por modificadores que elevan una salvajada la dificultad.
En este sentido, puedes establecer que que las armas secundarias desaparezcan, pierdas un nivel por cada muerte o que los puntos de guardado escaseen más todavía. En lugar de apostar por niveles de dificultad, esta alternativa me ha parecido simplemente sublime para que así te decantes por los aspectos que más te apetezca alterar o incluso puedes dejar que sea el juego el que lo elija qué cambiará de forma totalmente aleatoria para que así resulte una mayor sorpresa. Por otro lado, está la posibilidad de explorar el mundo y sus diversas zonas a tu ritmo y por el orden que más te guste. No es que haya una habilidad en especial que sea necesario para viajar hasta alguna de ellas, pero sí que es verdad que la dificultad se ve alterada, así que es una forma de que el juego te avise de que igual no te encuentras en el lugar correcto o al que deberías acudir en ese instante.
Si bien los periódicos son los que dan sugerencias de cuál debería ser el siguiente destino de tu viaje, lo que no me ha gustado es que no haya un minimapa o algo que te permite consultar dónde te encuentras. Más que nada porque insisto que las dimensiones de este mundo gótico son verdaderamente descomunales, lo que puede causar que te sientas un poco perdido o no sepas cómo ir a una zona determinada como no tengas buena memoria o te pases unos días sin jugar. Aun así, a pesar de este aspecto que me parece algo fundamental y que he echado en falta, Mina the Hollower me ha parecido una aventura excelente. Yacht Club Games ha vuelto a desarrollar un juegazo que es uno de los lanzamientos más destacados de 2026 y que espero que en el asunto de los modificadores se convierta en un punto de mira a tener en cuenta en los videojuegos más exigentes, lo que le da un toque espléndido para hacerlo más accesible e imprescindible.
En VidaExtra | 20 años antes de Zelda: Tears of the Kingdom, Aonuma le confesó a Miyamoto que no tenía más ideas para trabajar en la saga En VidaExtra | Los Battletoads se colaron en Shovel Knight con uno de los crossovers más fascinantes que se ha visto, aunque no en todas sus versiones