La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova, denunció a CNN por lo que calificó como una cobertura basada en “propaganda, distorsión y manipulación” sobre el conflicto en Ucrania. Según la funcionaria, el medio occidental habría mostrado con detalle la operatividad militar de Kiev con drones, mientras omitía las consecuencias humanas de esos ataques contra civiles. “Las Fuerzas Armadas de Ucrania contratan a CNN para documentar a sus asesinos operando con drones”, afirmó Zajárova. La vocera rusa sostuvo que existe una alta probabilidad de que corresponsales de CNN hayan filmado los preparativos de militares ucranianos vinculados al ataque contra una residencia estudiantil en Starobelsk, en la República Popular de Lugansk. El bombardeo, ocurrido la madrugada del 22 de mayo, dejó 21 personas fallecidas y más de 60 heridas, mientras 86 jóvenes se encontraban dentro del establecimiento.
Zajárova: “Esto no es periodismo” De acuerdo con Zajárova, mientras periodistas de distintos países documentaban las secuelas del ataque, CNN no se trasladó a Starobelsk y alegó motivos logísticos. Señaló que el corresponsal del medio estadounidense, Nick Paton Walsh preparaba un reportaje sobre ataques con drones de Kiev contra ciudades rusas. “El reportaje se preparó con cierta antelación, pero se emitió el 26 de mayo, cuatro días después del ataque a Starobelsk”, subrayó la portavoz rusa. Zajárova cuestionó que ni los presentadores ni el corresponsal mencionaran la tragedia, pese a que el material fue grabado con una unidad ucraniana de drones encargada de lanzar operaciones hacia territorio ruso. En el reportaje, CNN destacó el lanzamiento de 200 vehículos aéreos no tripulados y reconoció ataques contra Stávropol, ciudad rusa ubicada al sur del país.
La denuncia de Moscú expone nuevamente el doble rasero de grandes medios occidentales frente al conflicto, amplifican la narrativa militar de Kiev, presentan sus operaciones como avances tecnológicos y silencian el impacto sobre la población civil rusa. Para la Cancillería rusa, el caso de Starobelsk revela una cobertura mediática que no busca informar, sino legitimar la violencia ucraniana y ocultar sus consecuencias más graves.