Un problema con pocas soluciones: ecuatorianos sufren el alza constante del costo de la gasolina

Un problema con pocas soluciones: ecuatorianos sufren el alza constante del costo de la gasolina

Un problema con pocas soluciones: ecuatorianos sufren el alza constante del costo de la gasolina Un problema con pocas soluciones: ecuatorianos sufren el alza constante del costo de la gasolina Sputnik Mundo El reciente incremento en los precios de los combustibles en Ecuador no solo representa una medida técnica de política energética, sino un fenómeno que genera... 28.05.2026, Sputnik Mundo Mientras el Gobierno argumenta la necesidad de transitar hacia precios de mercado, expertos advierten que el éxito de esta decisión depende de una ecuación que, hasta ahora, permanece incompleta: el uso eficiente del ahorro público frente a la contracción del consumo privado.La decisión de ajustar los precios de las gasolinas es, ante todo, un ejercicio de voluntad política concentrada en la figura presidencial. Los combustibles y el diésel varían de precio en un contexto de alza mundial de precios de estos bienes y de dificultades con el abastecimiento de gasolinas en Quito (centro) y Guayaquil (oeste).El precio del galón de gasolina pasó de 2,46 dólares en mayo de 2024 a 2,89 dólares en marzo de 2026. Posteriormente, experimentó un nuevo incremento hasta alcanzar los 3,024 dólares en mayo del presente año. Es la segunda vez que estas gasolinas superan los tres dólares por galón este año; actualmente estos precios son comparables con los costos en Estados Unidos.El debate sobre la justicia socialMarcela Reinoso, exviceministra de Hidrocarburos y exgerente de Petroecuador, explica para Sputnik que el esquema actual apunta a un objetivo claro: alcanzar el precio de paridad de importación."Quien define los precios de los combustibles es el presidente de la República.

La subida de los precios responde a una decisión propia del primer mandatario; se decidió que íbamos a ir [elevando] los precios de los combustibles hasta llegar al precio de paridad de importación. Quiere decir que nosotros vamos a pagar asumiendo que importamos la totalidad de [estos bienes]", afirma.Desde una perspectiva técnica, el subsidio a la energía es frecuentemente cuestionado por su ineficiencia en la distribución de la riqueza. Reinoso señala que, en el modelo tradicional, el beneficio suele concentrarse en sectores que no lo requieren con urgencia.Sin embargo, el desmonte de este subsidio carece de sentido si los recursos ahorrados no se reinvierten eficazmente en la economía. Aquí radica el principal punto de fricción: el Estado ha comenzado a ahorrarse millones, pero la contraparte prometida —la inversión en infraestructura y desarrollo— sigue ausente."Aún no hemos podido hacer algo más positivo que el subsidio a los combustibles, porque no existe un crecimiento considerable en esta cuenta de formación bruta de capital (...)", opina la experta.Impacto en el bolsillo ciudadanoEl efecto dominó es inevitable.

El aumento de costos operativos —que incluye mantenimiento, repuestos y combustible— presiona los márgenes de ganancia y, finalmente, los precios al consumidor. Reinoso estima que el impacto operativo en el sector transporte puede alcanzar hasta un 30%. Ante esto, la ciudadanía reacciona ajustando sus hábitos de consumo.La complejidad a largo plazoPara la experta, es lamentable que la ciudadanía solo se involucre en la discusión sobre energía cuando los precios suben, ignorando que la energía es transversal a toda actividad humana y una herramienta clave para el bienestar.Ecuador se encuentra hoy con precios de combustible que se acercan a los estándares internacionales, buscando eliminar una carga fiscal que el país ya no puede sostener. No obstante, la exviceministra enfatiza que no se puede pretender solucionar el déficit fiscal —que hoy ronda los 5.000 millones de dólares— sin activar mecanismos de dinamización económica que compensen la pérdida de poder adquisitivo de los ciudadanos.El análisis de Reinoso concluye con una advertencia sobre las dificultades de las reformas actuales."Son problemas complejos que no se los puede abordar desde una dimensión.

No se les puede [encarar] solamente desde el sector energético o económico. La seguridad tampoco se puede [afrontar] desde el principio de securitización o de un control físico, sino que son problemas que tienen que ser [analizados] de forma integral," concluye. El reciente incremento en los precios de los combustibles en Ecuador no solo representa una medida técnica de política energética, sino un fenómeno que genera presión inmediata sobre la estructura de costos de los hogares y el sector productivo. Mientras el Gobierno argumenta la necesidad de transitar hacia precios de mercado, expertos advierten que el éxito de esta decisión depende de una ecuación que, hasta ahora, permanece incompleta: el uso eficiente del ahorro público frente a la contracción del consumo privado.

La decisión de ajustar los precios de las gasolinas es, ante todo, un ejercicio de voluntad política concentrada en la figura presidencial. Los combustibles y el diésel varían de precio en un contexto de alza mundial de precios de estos bienes y de dificultades con el abastecimiento de gasolinas en Quito (centro) y Guayaquil (oeste). El precio del galón de gasolina pasó de 2,46 dólares en mayo de 2024 a 2,89 dólares en marzo de 2026. Posteriormente, experimentó un nuevo incremento hasta alcanzar los 3,024 dólares en mayo del presente año.

Es la segunda vez que estas gasolinas superan los tres dólares por galón este año; actualmente estos precios son comparables con los costos en Estados Unidos. El debate sobre la justicia social Marcela Reinoso, exviceministra de Hidrocarburos y exgerente de Petroecuador, explica para Sputnik que el esquema actual apunta a un objetivo claro: alcanzar el precio de paridad de importación. "Quien define los precios de los combustibles es el presidente de la República. La subida de los precios responde a una decisión propia del primer mandatario; se decidió que íbamos a ir [elevando] los precios de los combustibles hasta llegar al precio de paridad de importación. Quiere decir que nosotros vamos a pagar asumiendo que importamos la totalidad de [estos bienes]", afirma.

Desde una perspectiva técnica, el subsidio a la energía es frecuentemente cuestionado por su ineficiencia en la distribución de la riqueza. Reinoso señala que, en el modelo tradicional, el beneficio suele concentrarse en sectores que no lo requieren con urgencia. "Desde el punto de vista teórico, el subsidio a la energía no es un buen uso del recurso económico de un Estado porque [estas medidas] suelen ser una forma un tanto injusta de repartir la riqueza, puesto que la riqueza asociada a un subsidio va a las personas de mayor poder adquisitivo, porque estos son quienes tienen vehículo, quienes en el caso de la electricidad también consumen muchos más kilovatios," reflexiona. Sin embargo, el desmonte de este subsidio carece de sentido si los recursos ahorrados no se reinvierten eficazmente en la economía. Aquí radica el principal punto de fricción: el Estado ha comenzado a ahorrarse millones, pero la contraparte prometida —la inversión en infraestructura y desarrollo— sigue ausente. "Aún no hemos podido hacer algo más positivo que el subsidio a los combustibles, porque no existe un crecimiento considerable en esta cuenta de formación bruta de capital (...)", opina la experta.

El efecto dominó es inevitable. El aumento de costos operativos —que incluye mantenimiento, repuestos y combustible— presiona los márgenes de ganancia y, finalmente, los precios al consumidor. Reinoso estima que el impacto operativo en el sector transporte puede alcanzar hasta un 30%. Ante esto, la ciudadanía reacciona ajustando sus hábitos de consumo. "La gente hace un uso más efectivo y eficiente de la gasolina; ya no sale a la esquina a comprar el pan o limita sus tiempos de movilidad para poder ajustarse a estos nuevos precios y que ese ahorro se invierta en otra área de su economía.

Siempre que vemos una escalada de precios, se observará un período de ajuste donde la demanda puede tener una contracción", advierte. La complejidad a largo plazo Para la experta, es lamentable que la ciudadanía solo se involucre en la discusión sobre energía cuando los precios suben, ignorando que la energía es transversal a toda actividad humana y una herramienta clave para el bienestar. Ecuador se encuentra hoy con precios de combustible que se acercan a los estándares internacionales, buscando eliminar una carga fiscal que el país ya no puede sostener. No obstante, la exviceministra enfatiza que no se puede pretender solucionar el déficit fiscal —que hoy ronda los 5.000 millones de dólares— sin activar mecanismos de dinamización económica que compensen la pérdida de poder adquisitivo de los ciudadanos. "Si uno puede o debe retirar el subsidio a los combustibles, tiene que por el otro lado buscar dinamización.

Una de las formas (...) es bajar el IVA, pero esto sería un contexto donde las finanzas públicas no estén tan presionadas por un déficit que crece," detalla la exfuncionaria. El análisis de Reinoso concluye con una advertencia sobre las dificultades de las reformas actuales. "Son problemas complejos que no se los puede abordar desde una dimensión. No se les puede [encarar] solamente desde el sector energético o económico. La seguridad tampoco se puede [afrontar] desde el principio de securitización o de un control físico, sino que son problemas que tienen que ser [analizados] de forma integral," concluye. ¡No te pierdas las noticias más importantes!

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