Bungie, la desarrolladora de Marathon y Halo, planteó un futuro diferente para Destiny 2, que recibirá su última actualización de contenido el 9 de junio. El estudio de Sony ideó una estrategia para relanzar el looter shooter como Destiny Infinity y volver al modelo de negocio anterior, según informa Forbes, pero el movimiento no se llevó a cabo. El periodista Paul Tassi, quien con frecuencia ha manejado información confidencial sobre el estudio de Seattle, cita a varias fuentes anónimas para dar más contexto a lo que ha ocurrido con Destiny 2. Una situación que conllevará que una cantidad "significativa" de trabajadores de Bungie pierdan su puesto.
Tras el éxito de crítica (no tanto de ventas) de Destiny 2: La forma final, el juego como servicio cambió de modelo de negocio. En lugar de una gran expansión anual, pasaron a un modelo de dos pequeñas expansiones al año. La de julio de 2025, Los Confines del Destino, no llegó a las expectativas de ventas del estudio. Eso provocó que se generaran debates internos sobre el destino de Destiny.
Las discusiones se intensificaron tras el lanzamiento en diciembre de 2025 de Destiny 2: Los Desertores, una expansión inspirada en Star Wars con la colaboración oficial de Lucasfilms Games, y que vendió aún peor. Sin embargo, antes de que Bungie decidiera poner fin a Destiny 2 a principios de 2026, los responsables de la empresa sopesaron otra idea: Destiny Infinity. No se trataba de Destiny 3 ni de un juego completamente nuevo, sino de relanzar Destiny 2 con numerosos cambios y volver al modelo de negocio anterior de una gran esxpansión anual. Las fuentes de Tassi reafirman que Destiny 3 no está en desarrollo.
Este hecho, indica el periodista, no va a cambiar por mucho que los fans hayan firmado peticiones para apoyar su creación y planeen acudir en masa al Sistema Solar el 9 de junio, el día de lanzamiento de la última actualización de contenido de Destiny 2.