Arabia Saudí: Monarquía, Wahabismo y el Hach - Parte II

Arabia Saudí: Monarquía, Wahabismo y el Hach - Parte II

Efectivamente la peregrinación 2026 se da en un crónico escenario de agresiones contra Palestina, El Líbano, Siria, Yemen, Irak y la República Islámica de Irán lo que demanda, no sólo la unidad de la Umma , sino también reconocer la necesidad de cuestionar a aquellos, como las monarquías del Golfo Pérsico, entre ellas Arabia Saudí que velan más por los interese de las potencias “hegemónicas y arrogantes” como las denominaba el mártir Líder de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, que los intereses de los pueblos del islam. Un llamado a crear un nuevo orden para 2 mil millones de creyentes “La Umma y los pueblos de la región poseen capacidades e intereses comunes que configurarán el nuevo orden y la arquitectura futura de la región y del mundo. Este servidor, con sinceridad y pureza de intención, invita a todos los países y gobiernos islámicos a la amistad y a la cooperación en el bien, para que, mediante la colaboración, avancemos por la senda del progreso de la Uumma y de la resolución de los problemas del mundo islámico”, así lo expresó, con firmeza, el ayatolá Seyed Moytaba Jamenei, mediante un mensaje con motivo del Hach 2026. Volviendo a la cronología de la entidad wahabita, en enero del 2015, tras la muerte de Abdolá bin Abdulaziz, el quinto de los hijos de Ibn Saud, es sucedido por su hermano Salman bin Abdulaziz quien a pocos meses de su entronización ya comenzó a tener serias dificultades internas y externas.

Principalmente por las intrigas palaciegas de una familia que se resiste a los cambios en materias políticas internas. Todo ello en un ajedrez geoestratégico de una región, que en el papel de líder del eje de la resistencia ha visto crecer enormemente la influencia de Irán, expresado en su enfrentamiento contra la alianza imperial sionista en la guerra de junio del 2025 y la tercera defensa sagrada iniciada el 28 de febrero del 2026 y que hoy se encuentra en plena etapa de negociones para establecer si se firma un acuerdo de paz bajo las condiciones impuestas por la nación persa. Muestra de una resistencia que ha elevado el prestigio de Irán a alturas superlativas. Volviendo a la espinosa pugna por el poder saudí, el rey Salman bin Abdulaziz, ese año 2015, como primera medida y como una manera de mostrar seguridad, decisión y asegurar la estabilidad en una casa reinante con cientos de aspiraciones personales, dio a conocer, incluso antes de las exequias de su hermanastro Abdolá, el nombre de sus sucesores.

Como primer heredero nombró su medio hermano el príncipe Muqrin, de 69 años. El segundo en la línea al trono fue nombrado su sobrino Mohamed Bin Nayef. Pero, al cabo de tres meses Salman dio un golpe de autoridad que remeció los cimientos de la Casa al Saud, desplazando a Muqrin y nombrando en su lugar, como príncipe heredero a su sobrino Mohamed bin Nayef. Como sucesor de bin Nayef fue nombrado el hijo de Salman: Muhamad bin Salman, marcando así el paso del poder de los hijos a los nietos del fundador del reino.

El anuncio pareció asegurar la sucesión, cerrando así – al menos en el plano formal – la posibilidad que las intrigas palaciegas se expresen, dando solución a uno de los retos internos de un reino con una clase gobernante absolutista. Pero, tal deseo no se correspondió con la realidad pues se develó que el verdadero poder detrás del trono estaba en manos de Muhammad bin Salman quien ocupó el cargo de ministro de Defensa y que en materia de política exterior comenzó a endurecer la presencia militar saudí en la región tras la agresión a Yemen a partir de marzo del 2015. Responsable de una agresión que ocasionó, según la ONU, al menos 377 000 personas. La mayoría de estas víctimas, cifrada en un 60 % fallecieron por razones distintas a los bombardeos, destrucción de aldeas, pueblos y ciudades.

Me refiero a muertes indirectas producto de hambruna extrema, falta de agua potable y enfermedades prevenibles. Bin Salman es el nombre que ha logrado aglutinar el poder familiar en torno a su figura a sangre y fuego. Incluso con el asesinato de opositores allende las fronteras del país, como fue el caso del periodista saudí Yamal Khashoggi. Brutalmente asesinado, al interior del consulado de Arabia saudí, el 2 de octubre del año 2018 en la ciudad de Estambul, Turquía.

Emboscado por un contingente de 15 miembros del servicio de seguridad saudí, enviado desde Riad —y según las denuncias— directamente por Bin Salman. Estrangulado, su cuerpo fue posteriormente desmembrado. Sus restos no han sido encontrados. (1) Un Bin Salman que además ha estrechado lazos con el ente israelí en el apoyo, incluso, a regímenes administrados por terroristas como es el caso de Siria, tras el derrocamiento de Bashar al Assad a fines del año 2024 y que tiene Ahmed Hussein al-Sharaa, como el líder político y militar sirio que actualmente ejerce como presidente de Siria. Recordemos que este personaje, bajo el nombre “Abu Mohammed al-Golani” fungió como líder del grupo islamista Hayat Tahrir al-Sham (HTS) por el cual Estados Unidos, incluso un mes antes de asumir el cargo de presidente de facto de Siria, ofrecía una recompensa de 10 millones de dóalres por su captura.

Ese estrecho grupo de personas ligadas por lazos sanguíneos, donde sobresale el clan Sudairi —al cual pertenece Bin Salman— son las que usufructúan de las riquezas derivadas de la venta del petróleo, en una vida ostentosa y alejada de los cánones morales que supone su base religiosa. Son quienes, también, han demostrado su enorme fragilidad en materia de llevar adelante su política interna y su creciente y sostenida agresividad en materia de sus intervenciones en política exterior. La Casa al Saud y su doctrina religiosa basada en el Wahabismo ha hecho de la embestida sangrienta a sus vecinos y de su apoyo al terrorismo takfirí una práctica cotidiana. Baréin y Yemen han sido víctimas de las incursiones, bombardeos y la hostilidad del gobierno saudí en forma directa.

He mencionado a Siria, hoy bajo la bota takfirí que durante 13 combatió a fuerzas terroristas armadas, financiadas e impulsadas, entre otros por Arabia saudí, en conveniencia con el régimen sionista y Estados Unidos. No hay posibilidad de paz en la región sin el fin del sionismo y un cambio radical de aquellas monarquías cuyas castas reales son anfitriones de bases militares e influencias que profanan, día a día, territorio sagrado en Asia Occidental. Un cambio esencial que implica, por ejemplo, que Arabia saudí no impulse y menos forme parte de los denominados “Acuerdos de Abraham” y establezca con claridad el pleno apoyo al pueblo palestino, libanés que son agredidos y sus pueblos asesinados por miles por parte del ente sionista. Según la agencia Axios (2) Trump ha presionado a Bin Salman para que se firme un acuerdo de normalización con el régimen sionista pero el príncipe heredero de la monarquía wahabita se habría opuesto, bajo la argumentación que la sociedad saudí es abrumadoramente anti-Israel, catalizado tras la operación Tormenta de Al-Aqsa.

Para Bin Salman su país no está lista para esa normalización. Una posición tibia que genera indudables tensiones en Asia occidental y que requiere definiciones claras y concretas. El llamado “Plan Arabia Saudí 2030”, ambicioso proyecto de Bin Salman deviene en un mero artificio cuando su marco ideológico está intacto y su geopolítica regional anticipa pasos de acercamiento con el mayor enemigo de los pueblos de Asia occidental. El objetivo de “revolución social” que la monarquía saudí propone, para transformar la imagen del país con un Estado wahabita a un centro cosmopolita de cultura árabe y turismo global no va en buena senda. (3) Una monarquía incapaz Para este analista Arabia Saudí se encuentra regida por una Monarquía tullida y rancia que deriva de su incompetencia, no sólo en el plano de sus políticas de relaciones internas e internacionales, sino también en el hecho de someterse a los dictados de occidente y participar de un alianzas con el enemigo más enconado con que se enfrenta el mundo musulmán como es la entidad sionista, como también su incompetencia frente al deber que le asiste como refugio de ciudades, sitios y mezquitas sagradas para el Islam.

Incompetencia e ineficacia para dar cuenta de políticas de seguridad y prevención de riesgos frente a una peregrinación de importancia como es el Hach. Millones de peregrinos que acuden a los sitios sagrados ubicados en este país y que han significado exponerse a serios peligros en materia de alojamientos —con incendios de hoteles— bataholas aludes humanas frente a escasas medidas de orientación y resguardo, protección para la vida y seguridad personal frente a atentados contra la vida de los asistentes. Ya el año 2015 significó, por ejemplo, que murieran por un desborde miles de fieles —3 mil fieles según investigaciones independientes— que en el marco del Hach se dirigían al Valle de Mina. Conocida como la ciudad de las tiendas ya que cuenta con más de 100 mil tiendas de campaña, para alojar a más de 2 millones de fieles.

El mencionado valle está ubicado a cinco kilómetros al este de La Meca, en el Puente de Jamarat, sitio habitual de catástrofes. (4) Sitio desde el cual se realiza el ritual de la “lapidación del diablo” —Hach— Víctimas de una estampida desencadena por el cierre de dos de los cincos accesos a la zona del Valle de Mina y la irrupción de una comitiva de cientos de soldados y policías que protegían al príncipe Mohammad bin Salman, quien se hizo presente en un lugar donde decenas de miles de personas pugnaban por participar de este rito e implicó el cierre de dos de las cinco vías de tránsito y con ello la generación de un tumulto incontrolable. Un desastre que enlutó a miles de familias y al mundo musulmán en su conjunto y que llena de vergüenza al gobierno saudí. Las autoridades iraníes se hicieron parte de las denuncias contra el gobierno saudí, por la responsabilidad en los hechos. Murieron centenares de peregrinos iranies y heridos.

El mártir Seyed Ali Jamenei sostuvo con firmeza, en ese momento que “el Gobierno saudí está obligado a asumir su gran responsabilidad en este amargo incidente y cumplir con sus obligaciones conforme con el imperio de la Justicia y la Equidad. La mala gestión e inapropiadas medidas tomadas por las autoridades saudíes han sido factores que provocaron esta tragedia y no deben pasarse por alto”. Criticas que se repitieron el año 2016 en una crisis diplomática entre Irán y Riad terminó con el rompimiento de relaciones diplomáticas. Catalizado por la ejecución de 47 personas por parte de Riad, a los que acusó de terroristas, entre ellas el clérigo chiita, Nimr al Nimr, muy respetado en Irán.

El mártir Seyed Ali Jamenei, calificó, aquel año, en el mensaje anual por el Hach, a los saudíes de “infieles” cuestionando su papel de administradores de la peregrinación anual a La Meca “Los musulmanes de todo el mundo deberían reconocer la naturaleza blasfema y dependiente (de las potencias mundiales) de los saudíes”. (5) Diversos gobiernos como el de Indonesia, Irán, Egipto -entre otros- expresaron, igualmente, que las muertes en Mina no deben quedar en el olvido, deben ser el comienzo de una decisión mayor, signando expresamente, como fue el caso del gobierno de Teherán, que ha alentado que quizás sea hora de buscar que otros sean los custodios de dos santuarios sagrados como son La Meca y la ciudad de Medina, de la Mezquita Al-Haram, la Kaaba. Hay que comenzar una campaña mundial, que no sólo involucre a los creyentes musulmanes para salvar este patrimonio de la humanidad de una Monarquía que ha dado muestras que su preocupación no es la religión, no los 2000 millones de creyentes del islam, sino que el resguardo de sus propios intereses políticos, económicos y geoestratégicos en alianza con los regímenes de Estados Unidos y el ente israelí. Un país así no merece tener en su seno sitios de enorme trascendencia para parte importante de la humanidad. Las palabras de los fieles iranies en el Hach de este año 2026 serán un importante apoyo a la idea que la Umma debe pensar en los valores que los une y no aquellos en base a imposiciones, relaciones espurias, instalaciones militares de potencias hegemónicas y sumisión a aquellas potencias hegemónicas y arrogantes que tanto daño han ocasionado a la Umma.

Es hora de levantar la bandera de la dignidad y la resistencia enarbolada con orgullo y valentía por la República Islámica de Irán. Pablo Jofré Leal Periodista. Analista Internacional Articulo para HispanTV. - https://www.hispantv.com/showepisode/esta-semana-en-la-historia/khashoggi-asesinato-arabia-saudita/61089 - https://www.axios.com/2025/11/25/trump-mbs-tense-meeting - https://www.aa.com.tr/es/an%C3%A1lisis/perspectivas-de-la-revoluci%C3%B3n-social-en-arabia-saudita/1153164 - El rito de la "lapidación del Diablo" (lanzamiento de piedras a tres estelas que simbolizan las tentaciones en Mina ha sido históricamente el punto con mayor riesgo de estampidas. 9 de abril de 1998: estampida humana que provocó la muerte de 118 peregrino. 11 de febrero de 2003: El pánico y las aglomeraciones en el puente de Jamarat causaron la muerte de 14 peregrinos.1 de febrero de 2004: Una fuerte oleada humana en el mismo rito aplastó y asfixió a 251 personas, en su mayoría ancianos y niños. 12 de enero de 2006: Otra aglomeración masiva en la entrada del puente Jamarat provocó una estampida que dejó 362 muertos. - https://www.dw.com/es/ayatol%C3%A1-iran%C3%AD-jamenei-reprende-a-arabia-saud%C3%AD-por-exclusi%C3%B3n-en-el-hach/a-19529350