Si estás en una situación similar, la verdad es que es completamente comprensible que tu madre se haya alarmado. Los titulares sobre hackeos y vulneraciones de la seguridad de nuestros dispositivos suelen ser bastante apocalípticos y es normal que alguien prefiera quitarse el dispositivo antes de exponerse a una intromisión en su privacidad. Sin embargo, lo más sincero es explicar de forma correcta los riesgos reales para entender qué hay de verdad en todo esto, ya que el peligro, que sí, existe, cambia radicalmente según el tipo de reloj. No sé qué tipo de ‘techie’ es tu madre, pero si es como la mía, seguro que utiliza un smartwatch básico de esos que solo miden pasos, pulsaciones y reciben notificaciones, como las Smart Band de Xiaomi.
Aquí el riesgo de un hackeo directo al hardware del reloj es mínimo. Estos dispositivos no tienen potencia suficiente para ejecutar código malicioso complejo y nadie se va a molestar en tratar de saber cuántos pasos hace tu madre al día. Lo que sí es cierto es que existen marcas desconocidas o extremadamente baratas que usan aplicaciones móviles con lagunas de seguridad brutales. Y son esas apps (y no el reloj) las que pueden filtrar su contraseña o los datos de salud acumulados.
El peligro está en los relojes avanzados La situación sí que cambia si hablamos de un smartwatch avanzado de gama alta. En estos casos, al incluir herramientas potentes como micrófono integrado, conexión Wi-Fi independiente y GPS, el dispositivo se convierte en un aliciente mucho más atractivo para los ciberdelincuentes. Aquí los riesgos que entran en juego son la privacidad física y los datos de la persona. Un reloj con GPS y micrófono integrado que sufra una brecha de seguridad grave podría transformarse teóricamente en una baliza de seguimiento y escucha.
Un atacante con los conocimientos necesarios podría geolocalizar las rutinas diarias de tu madre en tiempo real o activar el micrófono de forma remota para escuchar conversaciones privadas. La buena noticia es que, aunque suena aterrador, este tipo de ataques dirigidos requiere una infraestructura compleja que rara vez se usa contra ciudadanos de a pie. Puedo asegurar que nadie va a espiar de esta forma a tu madre, a menos que sea una conocida política, un alto directivo o alguien de una relevancia especial. ¿Cómo la convenzo de usar el reloj de nuevo? Para que tu madre pueda volver a usar su reloj con total tranquilidad, basta con aplicar tres reglas básicas que anulan el noventa y nueve por ciento de los riesgos.
La primera es mantener siempre actualizado el sistema operativo del teléfono y del reloj, ya que los fabricantes cierran agujeros de seguridad constantemente. La segunda es descargar únicamente la aplicación oficial desde Google Play o la App Store. Por último, si el reloj es avanzado, basta con revisar los permisos desde los ajustes del móvil y denegar el acceso al micrófono o a la ubicación a cualquier aplicación secundaria que no lo necesite estrictamente. Haciendo esto, no tendrá que dejar su reloj guardado en un cajón.