“A las madres se les recuerdan todos los días”

“A las madres se les recuerdan todos los días”

“A las madres se les recuerdan todos los días del mundo”, fue la primera frase pronunciada por el ciudadano Manuel Sarria al ser consultado este sábado 30 de mayo, mientras visitaba el sepulcro donde descansan los restos de su progenitora en el Cementerio Periférico. En la misma tumba, donde acomodaba meticulosamente flores amarillas en filas perfectas, descansa no solo su mamá, sino otros de sus familiares, por lo que dice que ahora se considera el guardián de sus recuerdos. “A las madres se les recuerda todos los días del mundo. Yo la recuerdo siempre con mucho cariño, y no solo hoy en el Día de las Madres, sino todo el tiempo. Vengo muy seguido a verla, a limpiarla, porque estoy solo con ella y me toca ser el guardián de ella y de mi papá y mis hermanos que aquí descansan también”, dijo, conmovido, pero con la serenidad de quien asume decididamente un compromiso tan grande.

Historias como la de Sarria se repitieron por centenares. Otro que acudió solo al camposanto fue don Mario Rojas. El ciudadano visitó a su esposa, un gesto que hace de forma permanente y así mantiene vivo su amor eterno. “Le traje unas florecitas, lo que se puede. La recuerdo como lo que era, una mujer buena.

Yo vengo cada mes y mucho más este día tan especial”, comentó, enviando el mensaje de cuidar a este ser amado a todos los que tienen una madre viva. En otro rincón del cementerio, Fátima del Carmen Carrión aseguraba casi al mismo tiempo, y conteniendo las lágrimas, que las madres son el pilar de la familia. “Sin la madre no somos nada. Nuestra madre fue padre y madre para nosotros y venimos desde hace siete años a verla porque, aunque es duro, yo sé que ella está descansando”, dijo mientras revisaba que cada flor que llevara fuera perfecta. Mientras tanto otro ciudadano, bastante mayor pulía con sus manos la gruesa tapa de concreto blanco que protegía la tumba familiar.

Era don Humberto Alegría, que visitaba el sitio donde descansa su madre. “Uno nunca puede olvidar a la mamá porque nos dieron el ser. Aunque sabemos que ya no están, nos sentimos felices de poder venir acá. Los hijos tienen que ser buenos todo el tiempo y tener a la mamá en un buen lugar, verla hasta al final, siempre darle tiempo y no acordarse de ellas cuando ya no están y eso ya no tiene caso”, dijo, mostrándose con un rostro reconfortado. Para los nicaragüenses que guardan luto, el día de las madres es un momento casi sagrado, lo que hace que visitar los camposantos sea una obligación.

Mantener limpias las lápidas, adornar con flores y hasta llevar mariachis, es una actividad que en ocasiones pasa de las sonrisas hasta las lágrimas, pero que siempre hace florecer sentimientos hermosos que todos y todas atesoran en el corazón.