Beirut denuncia la política israelí de “tierra quemada” en sur libanés

Beirut denuncia la política israelí de “tierra quemada” en sur libanés

Durante un discurso televisado, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha informado este sábado que se había reunido con el presidente del país, Joseph Aoun, para evaluar la delicada situación que atraviesa el Líbano, especialmente a la luz de la “peligrosa y sin precedentes escalada israelí durante los últimos días”, y la necesidad de intensificar los esfuerzos políticos para alcanzar un alto el fuego. Al advertir que una “política de tierra quemada” no aportaría seguridad a Israel, Salam ha criticado al régimen israelí por “implementar una política de destrucción total de ciudades y pueblos” y por llevar a cabo desplazamientos masivos, alegando que las fuerzas israelíes están intentando “arrancar de raíz la memoria del Líbano y borrar la historia del pueblo”. Durante la reunión mencionada, ambos funcionarios libaneses han afirmado que intensificarían los esfuerzos diplomáticos para detener la demolición y el arrasamiento de viviendas y sitios históricos por parte de Israel, así como las continuas órdenes de evacuación dirigidas a la población civil. Sus declaraciones se produjeron después de que ataques aéreos israelíes y bombardeos de artillería alcanzaran zonas cercanas al histórico Castillo de Beaufort, una fortaleza de la época de las Cruzadas con vistas a gran parte del sur del Líbano, mientras se intensificaban los combates en aldeas cercanas a la ciudad meridional de Nabatieh, donde las fuerzas israelíes han avanzado en los últimos días.

El ejército israelí emitió advertencias de evacuación para más de una decena de aldeas en el sur del Líbano, un día después de que concluyeran las conversaciones militares trilaterales entre el Líbano, el régimen israelí y Estados Unidos en el Pentágono, sin que se lograra un acuerdo de alto el fuego. Desde el 2 de marzo, Israel ha estado llevando a cabo una ofensiva ampliada sobre el Líbano, que ha causado la muerte de más de 3355 personas, ha dejado heridas a más de 10 095 y ha desplazado a más de 1,6 millones de personas. Los sangrientos ataques israelíes contra zonas residenciales en el sur del Líbano se producen a pesar de que rige un frágil alto el fuego entre Israel y el Movimiento de Resistencia Islámica del Líbano (Hezbolá) desde el 17 de abril. Pese a que el régimen de Israel afirma que sus agresiones buscan acabar con Hezbolá, las principales víctimas son la población civil.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), denunció el viernes en un comunicado que, en los últimos siete días, 77 niños resultaron heridos o murieron en el Líbano, lo que supone una media de 11 niños cada 24 horas. arz/tqi