Los móviles Android han evolucionado muchísimo en los últimos años, pero hay un problema que sigue repitiéndose incluso en teléfonos recientes que montan celdas de más de 6000 mAh. Lo que pasa es que, después de unos meses, el sistema empieza a sentirse menos ágil y la batería parece durar bastante menos. Y no, no es que el smartphone, de buenas a primeras, haya envejecido tanto. No.
Ni siquiera necesita un cambio de batería ni un formateo. En muchos casos el culpable no está en el hardware, sino en algo mucho más simple: las aplicaciones que consumen demasiada batería en segundo plano. Lo que tienes que hacer es saber cuáles son. ¿Sabes lo que hacen tus apps? El problema es el de siempre, que muchas apps siguen funcionando incluso cuando no las estás usando.
Pero, ojo, esto no es malo, solo que hay que saber cuándo esto es óptimo y cuando no. Piensa que algunas sincronizan datos constantemente, otras actualizan contenido, rastrean ubicación o envían procesos silenciosos que acaban drenando autonomía y afectando al rendimiento general del teléfono. La buena noticia es que Android permite descubrir exactamente qué aplicaciones están gastando más batería y actuar sobre ellas sin necesidad de instalar nada. Para comprobarlo solo tienes que seguir esta ruta: - Entra en Ajustes - Busca el apartado de Aplicaciones. - Desde ahí selecciona la app que sospechas que puede estar consumiendo demasiados recursos o simplemente revisa varias de las que más usas. - Una vez dentro, pulsa sobre el menú de Batería. - Ahí Android muestra información muy útil sobre el comportamiento energético de esa aplicación y, en muchos modelos, el tiempo de uso en segundo plano o el impacto sobre el consumo.
Otra ruta que suele resultar incluso más clara es ir a Ajustes, entrar en el menú de Batería y seleccionar la opción de Uso de batería. Piensa que cada capa de personalización puede cambiar algún paso de la uta, pero, por lo general, es similar a estas dos. Ambas pantallas son, probablemente el mejor lugar para detectar de un vistazo si hay algo fuera de lo normal, si abusas de alguna app, o si hay algún problema con alguna aplicación en concreto. No es raro encontrar aplicaciones de redes sociales como TikTok, tiendas online como TEMU, servicios meteorológicos como AccuWeather, videojuegos o apps que apenas usas ocupando posiciones muy altas en el ranking de consumo.
Si llevas días sin abrir una aplicación y aun así aparece entre las que más batería han gastado, probablemente está haciendo demasiadas tareas en segundo plano. La clave está en trabajar sobre esas apps, pero sin ir al extremo de restringirlo todo. Las aplicaciones de mensajería, correo, alarmas, relojes inteligentes o navegación necesitan funcionar en segundo plano para enviar avisos o sincronizar información en tiempo real. En esos casos, limitar su actividad puede hacer que dejes de recibir notificaciones o que la experiencia empeore.
Sin embargo, hay muchas otras donde sí merece la pena intervenir y marcar opciones de energía Sin restricciones, Optimizada o Restringida. También conviene revisar si esa app tiene acceso innecesario a permisos como ubicación permanente, sincronización constante o datos en segundo plano. En algunos teléfonos puedes limitar su actividad sin eliminarla, lo que ayuda a mantenerla instalada pero sin permitir que siga drenando recursos. Y, recuerda, cerrar todas las aplicaciones desde el menú de multitarea no soluciona realmente el problema.
Mucha gente lo hace pensando que mejora el rendimiento, pero el efecto suele durar segundos. Las aplicaciones volverán a iniciarse y Android tendrá que cargarlas otra vez, algo que incluso puede aumentar el consumo energético.