Luis Enrique III se corona con el PSG

Luis Enrique III se corona con el PSG

Luis Enrique III. Tres Champions que le confirman como uno de los grandes entrenadores de la historia, el mejor de la actualidad. Una Champions revalidada en Bucarest sufriendo, como nunca, como seguro no esperaba. Se decidió la final contra el Arsenal en la tanda de penaltis con un quinto lanzamiento de un defensa central brasileño Gabriel Magalhaes, que no pudo convertir a David Raya en el héroe de la final pese a parar un penalti.

Conquistó el PSG su segunda final consecutiva frente a un Arsenal serio, ordenado, con las ideas claras, un equipo de autor, que sabe a lo que juega. También Luis Enrique, que ha llevado su idea ofensiva hasta un extremo tan radical que puede venir un equipo con otra idea y casi arruinarle la fiesta. Pero la épica de Lucho, su convencimiento, también su apuesta merecen más que nadie sumar un nuevo título de campeón. El mejor.

El Arsenal envió al cielo el primer balón que tocó en la final, como si fuera un partido de rugby, buscando crear una ocasión en juego aéreo, demostrando que jugaría la final sin complejos, con un 4-4-2 bien ordenado. Y para que el guión fuera perfecto, Havertz marcó en el minuto 5 después de que un despeje de Marquinhos en el centro del campo golpease en Trossard y se convirtiera en la mejor asistencia para el astuto alemán, un zorro preparado para asaltar la madriguera. Pacho estaba descolocado y Havertz con mucho espacio condujo el balón con seguridad, plantándose en el área. Disparo potentísimo, tremendo, con poco ángulo.

Pero es que Safanov se había derretido antes de que el alemán disparase. Se derrumbó pensando que el disparo era demasiado complicado. Cinco minutos de juego y el Arsenal se ponía por delante. El PSG empezaba su final sin cambiar la estrategia.

Desplegaba todas sus esencias con intercambios continuos de posiciones de sus futbolistas llevando al extremo el fútbol total ofensivo que tiene Luis Enrique en su cabeza. La posesión era abusiva pero sin un solo lanzamiento a puerta. La prueba del convencimiento de los futbolistas del Arsenal con la propuesta de Arteta era Odegaard, un futbolista creativo y con un toque sublime para construir y que reprogramaba su ordenador futbolístico para defender como nadie, cubriendo espacios y ordenando a sus compañeros. Con él, Gabriel, un central capaz de desquiciar a cualquiera que intente nada.

Ni Dembélé ni Kvaratskhelia podían superar el muro del Arsenal, apenas un intento de disparo del francés se fue al espacio. 74% de posesión del Arsenal en la primera mitad de la final. 45 minutos de juego y sólo un chut a puerta por cada equipo. Una falta peligrosísima de Achraf tras una entrada de Saka sobre Doué hacía lucirse a Raya en el inicio de la segunda parte. El marroquí era la sorpresa táctica apareciendo de ‘9’ y Nuno Mendes intentando la salida de balón ante los problemas de creación inicial. El PSG se desmelenaba y provocaba un penalty claro de Mosquera a Kvaratskhelia, ganándole el espacio.

En el 62 de partido y aunque el VAR revisó la pena máxima, la única discusión era la tarjeta a Mosquera que ya tenía una cartulina. Vitinha cogió el balón para cedérselo a Dembélé, que con su pierna derecha engaña a Raya con seguridad aplastante, un disparo cruzado, ajustado. El gol de Dembélé empataba la eliminatoria. Kvaratskhelia tuvo el gol con una carrera tremenda, se la jugó con un lanzamiento cruzado que acabó en palo.

Luis Enrique sentó al georgiano, agotado, por Barcola que en su primer balón hacia lucirse a Raya saliendo al borde de su área. El partido estaba descontrolado y Vitinha en el 89 se inventó un disparo tremendo buscando la escuadra que se fue por poquísimo. Prórroga de infarto y la tanda de penaltis fatídica para el Arsenal y un regalo para Lucho.