Ni con combustibles sintéticos: un coche eléctrico consume 6 veces menos energía que uno de gasolina

Ni con combustibles sintéticos: un coche eléctrico consume 6 veces menos energía que uno de gasolina

El auge de los coches con motor eléctrico ha llegado. Pese a que aún no se han asentado en algunos segmentos -que se lo digan a Porsche o a Ferrari-, sus ventas no paran de crecer en todo el mundo. Y eso supone el adiós a los motores de gasolina o diésel. Incluso si funcionan con combustibles sintéticos.

Es una cuestión de mera innovación tecnológica -esta marca china acaba de llegar a España con 4 coches, todos eléctricos-. Y de beneficios no sólo para el medio ambiente, sino también para los compradores. Y es que un coche eléctrico consume 6 veces menos energía que otro equivalente con motor térmico, ya sea gasolina o diésel. Un físico alemán explica porqué los combustibles sintéticos no solucionan nada Decenas de estudios llevan demostrando que, más allá de requerir menos mantenimiento, el coche eléctrico es más eficiente en cuanto al gasto energético que los tradiciones gasolina o diésel.

Pero, ha sido el conocido físico y divulgador alemán Johannes Kückens quien ha puesto los puntos sobre las íes: un eléctrico consume 6 veces menos energía que un coche con motor térmico, incluso si se recurre a los combustibles sintéticos. Este físico ha cargado, en una entrevista publicada por el diario DerStandard contra la industria automovilística europea tradicional, que apuesta por mantener los motores térmicos mediante su transformación a “motores de combustión eficientes” con el uso de los combustibles sintéticos o e-fuels. Kückens reniega sobre mantener estos motores por una cuestión de mera eficiencia y consumo de energía. Y es que, según recuerda, un motor de gasolina o diésel se rige, inamoviblemente, por el segundo principio de la termodinámica; que indica que la conversión de calor en movimiento nunca puede ser total y que siempre se perderá una parte sustancial de esta energía en forma de calor.

Así, y según este experto, un motor de combustión actual, ya sea diésel o gasolina; funciona con un máximo de un 25 % de eficiencia útil. El resto de la energía se disipa en forma de calor. Pero hay más: pese al avance de la tecnología, un motor de gasolina o diésel -incluso este motor híbrido, el más eficiente del mundo- “nunca alcanzará” una eficiencia mucho mayor: “hoy estamos en torno al 45 % de eficiencia y ya chocamos con límites físicos”, concluye. El motor de un coche eléctrico consume hasta 6 veces menos energía Por el contrario, este físico alemán explica sin pelos en la lengua que, hoy día, “ya existen motores con más del 90 % de eficiencia.

Y son los motores eléctricos”. La diferencia de eficiencia es tan brutal que de poco servirá a la industria apostar por los combustibles sintéticos o neutros en carbono -aquellos producidos a partir de CO2 capturado de la atmósfera- para hacer funcionar los motores de gasolina o diésel en los próximos años: no son una apuesta de futuro válida frente al coche eléctrico. Y lo explica de esta forma: “lamentablemente, estos combustibles contienen, debido a lo complejo de su fabricación, sólo la mitad de la energía de la electricidad renovable que se invirtió al principio [al producirlos]”. Pero la cuestión no sólo acaba ahí.

Es que cuando ya se han producido, estos carburantes se utilizan en motores de combustión que, como ya hemos visto, resultan muy ineficientes respecto a un motor eléctrico… Por ello, Kückens se muestra categórico al afirmar que “con la misma cantidad de electricidad, un coche eléctrico recorre 6 veces más [distancia] que un motor de combustión alimentado con e-fuels”. Y explica su afirmación: Con los motores térmicos, “al final, apenas un poco más del 10% de la energía utilizada llega a la carretera”. Frente a ellos, el coche eléctrico aprovecha mucho mejor cada kilovatio de energía, indicando que en uso real, su aprovecha la energía de forma mucho más eficiente, en torno al 70%. Y eso ya teniendo en cuenta las pérdidas de energía durante la recarga y las que tienen lugar durante la conversión y la transmisión de energía.