¿Qué estará pensando ahora mismo Mbappé?

¿Qué estará pensando ahora mismo Mbappé?

El tifo enorme desplegado en la grada francesa representaba a una ‘orejona’ enorme abrazada por un hombre musculado. Parecía cuando lo desplegaban que se les había quedado enganchada la tela pero no, la representación de ese abrazo a la Champions no tenía cabeza. Eran los brazos anónimos de una ciudad, una afición, un equipo, los brazos de todos. Es una idea muy de los Mosqueteros, el uno para todos y todos para uno.

Todo llevado al extremo que tanto representa a Luis Enrique. Dembélé celebrando su segunda Champions consecutiva, marcando de nuevo, sí, de penalti, pero marcando. Y Mbappé de vacaciones. Desde que el Real Madrid fichó a Kylian, Luis Enrique sonríe liberado, porque el asturiano necesita a un vestuario sin egos, sin preguntas, sin quejas, sin escenas de cara a la galería, sin más capitán que Marquinhos que es un soldado fiel.

Lucho necesita a un grupo de hombres que crean en él hasta las últimas consecuencias, que no se cuestionen ni las tácticas ni las elecciones. Que noten como se encojen sus cuerpos por el esfuerzo, que se dejen el oxígeno y la sangre, que caminen unidos, que siempre crean. Siempre. Aquí nadie se rinde porque si Vitinha, que es un jugador exquisito, se deja el alma defendiendo que no hará Dembélé, que el día antes de que llegase Luis Enrique al PSG era un futbolista irregular, aburrido de no ser protagonista con su juego, dubitativo pese a su clase.

Pero llegó el asturiano y en cuanto se libró del protagonismo de Mbappé le pintó a Dembélé la sonrisa con la que ahora juega. Nadie en el PSG se atreve a predecir hasta donde evolucionará el juego ofensivo de Luis Enrique, que hace que sus jugadores se muevan como bailarinas en el campo. Parece en Lago de los Cisnes. Y sí, puede venir un Arsenal combativo y cruel y destrozarte el programa pero la idea persiste.

Luis Enrique ha enamorado a la ciudad de la luz. No estaban acostumbrados a tanta pasión a la vez que austeridad. No va el lujo con Luis Enrique. Él quiere que le dejen tranquilo con su forma de ver el fútbol y la vida.

Riesgo. Vivir cada instante. Carpe Diem. No sirve perder el tiempo.

Vale vivir. Y esta concepción de la vida y del fútbol la ha trasladado a absolutamente todos. En el club, en la ciudad, en la propiedad. Lucho quiere más.

Quiere la cuarta. Y la quinta Champions. Y seguir evolucionando. Y vivir en el alambre.

Porque ahora nadie, nadie, nadie le cambiara. Mbappé de vacaciones mientras el PSG celebra en Budapest que es el mejor equipo del mundo. Enrique Riquelme se encargó de pasear por la capital húngara con un autocar donde se proclamaba que sería presidente del Real Madrid. La verdad es que los autocares sólo llamaron la atención de estas enviadas especiales y poco más, no estaban los aficionados del Paris Saint Germain para pararse a mirar a un autocar con el escudo del Real Madrid.

Alguno seguro que pensará que el club blanco le ha hecho el favor de la vida al PSG fichando a Mbappé, sólo así Luis Enrique ha podido desarrollar su idea futbolística sin estresarse más de la cuenta. Por si alguién no lo sabe aún, en dos años sin Mbappé, dos Ligas y dos Champions. Y Kylian cero títulos... y muchos millones.