El campeón mundial de la categoría superpluma del Consejo Mundial de Boxeo, O’Shaquie Foster, conservó su diadema tras superar a su compatriota Raymond Ford, en la velada de este sábado. El enfrentamiento se definió mediante una decisión mayoritaria tras completarse los doce asaltos programados en la cartelera organizada en Houston, Texas. Las tarjetas oficiales de los jueces registraron puntuaciones de 114-114, 116-112 y 118-110 para decretar la victoria del boxeador local. El resultado le permite al monarca mantener su segundo reinado en las 130 libras frente a un rival que exigió su máximo rendimiento físico sobre el cuadrilátero.
Un inicio con fricciones en el cuadrilátero Durante el primer asalto del combate, O’Shaquie Foster ejecutó un movimiento físico que envió a Ford entre las cuerdas y fuera de la superficie de pelea. La acción generó tensión inmediata en las esquinas, aunque el árbitro central decidió no aplicar una amonestación formal sobre el campeón. La respuesta del retador se produjo en el segundo episodio de la contienda. Ford aprovechó su velocidad de golpeo para conectar combinaciones de uno y dos impactos al rostro de O’Shaquie Foster, equilibrando el ritmo de las acciones tácticas durante los primeros pasajes del duelo.
Ajustes tácticos y pasajes de presión A partir del tercer round, la ofensiva de O’Shaquie Foster comenzó a encontrar espacios gracias al uso del jab y combinaciones a las zonas blandas. El trabajo al cuerpo mermó el desplazamiento de Ford, permitiendo que el local tomara el control de las puntuaciones medias. Sin embargo, el retador reaccionó en el décimo round al conectar una combinación sólida de golpes que afectó la estabilidad física del campeón. Para superar la situación de peligro, el monarca recurrió a los amarres constantes hasta recuperar la distancia y la compostura en el ring.
Cierre fuerte y metas de unificación El monarca retomó la iniciativa en los últimos dos episodios, arrinconando a su oponente en las cuerdas para asegurar la ventaja en las tarjetas. Tras el veredicto final, Shakur Stevenson ingresó al cuadrilátero para entablar un intercambio verbal con el vencedor de la noche. La victoria permite que O’Shaquie Foster se mantenga en una posición de privilegio dentro de la división para negociar unificaciones. El campeón ha manifestado de manera abierta su deseo de medirse contra los monarcas de los otros organismos sancionadores.
Antes de subir al ring en Houston, el boxeador había detallado a la revista especializada The Ring sus intenciones de encarar al mexicano Emanuel Navarrete. “Definitivamente me encantaría esa pelea con Navarrete”, declaró el monarca de las 130 libras a la citada fuente sobre el plan de unificación. El atleta confirmó que ya existía un acuerdo verbal previo para coordinar las agendas de trabajo de ambos campos de entrenamiento. “Hablamos después de su pelea con Núñez, nos dimos la mano y acordamos una pelea a finales de este año. Así que, si él hace su trabajo con Suárez y yo hago el mío con Ray, espero que podamos hacer que suceda”, pormenorizó O’Shaquie Foster a The Ring. Sigue leyendo: