Un sueño en España: el complejo estadounidense de apartamentos con más de 60 cargadores para coches eléctricos

Un sueño en España: el complejo estadounidense de apartamentos con más de 60 cargadores para coches eléctricos

Una de las primeras dudas que asaltan cuando pensamos en dar el paso a la movilidad eléctrica no tiene que ver con el vehículo en sí. En realidad tiene que ver con algo más cotidiano: ¿dónde lo vamos a cargar? Si tienes un chalet o una plaza de garaje en propiedad con un enchufe a mano, el problema desaparece. Pero la realidad de muchos conductores en España es muy diferente.

Si vives en un bloque, instalar un punto de recarga se puede convertir en un laberinto de papeleo y aspectos técnicos. Mientras aquí tenemos que lidiar con reuniones de vecinos y derramas para tirar unos pocos metros de cable, al otro lado del charco parece que las cosas van a otro ritmo. En Boston, en el barrio de Hyde Park en concreto, un nuevo complejo residencial ha decidido que el coche eléctrico es el presente, y ha instalado de golpe más de 60 cargadores para sus residentes. Una infraestructura que rompe barreras El proyecto en cuestión se ha levantado en los edificios ubicados entre los números 36 y 40 de Sprague Street, un complejo de obra nueva que cuenta con 247 viviendas.

Pero lo revolucionario de verdad es que la empresa Loop Global ha instalado 64 cargadores de Nivel 2. Esto significa que un 25% de la capacidad total del aparcamiento del complejo cuenta con tomas para vehículos electrificados desde el primer día. Al tratarse de estaciones de carga rápida en corriente alterna que operan a 32 amperios y 240 voltios, ofrecen una potencia de salida de hasta 7,7 kW. Esta cifra es más que suficiente para el día a día, ya que permite recuperar la totalidad de la batería de casi cualquier coche eléctrico o híbrido enchufable del mercado durante la noche, aprovechando las horas en las que la electricidad es más barata.

Pensando en eléctrico desde el primer momento Uno de los grandes errores que se cometen de forma habitual es tratar de adaptar edificios antiguos a marchas forzadas para soportar la demanda energética, aumentada por los vehículos eléctricos. La clave del éxito de este complejo de apartamentos de Boston es que la infraestructura de recarga se planificó desde la fase de diseño inicial, mucho antes de que se pusiera el primer ladrillo. Diseñar un aparcamiento comunitario pensando en las necesidades presentes y futuras desde el primer día reduce los costes en comparación con tener que levantar el suelo o tumbar paredes años después. Además, para gestionar semejante flujo de energía sin comprometer el suministro de las viviendas, el complejo utiliza una plataforma de software en red que monitoriza el consumo en tiempo real.

Esto permite a los vecinos controlar las recargas desde sus móviles mediante pases digitales de Apple o Google, tarjetas RFID o códigos QR, facilitando la convivencia en cuanto a demanda energética se refiere. Un impulso financiero que en España se debería imitar Es evidente que una instalación de esta envergadura requiere una inversión importante, que muchas comunidades de vecinos no pueden asumir por sí solas. En el caso de este proyecto de Boston, la clave para que saliera adelante sin demasiadas complicaciones fue la colaboración con la compañía eléctrica local, Eversource. Gracias a un programa de incentivos públicos y privados, se consiguieron ayudas que cubrieron alrededor del 70% de los costes totales del proyecto.

Este apoyo financiero masivo no solo financió la instalación de todo el cableado y la adecuación de la red eléctrica para los 64 puertos, sino también una parte sustancial de los propios equipos de recarga. Si echamos un vistazo a la situación en España, la falta de agilidad en las ayudas estatales y las trabas administrativas siguen retrasando la adopción real del coche eléctrico entre quienes no disponen de una vivienda unifamiliar. El espejo norteamericano nos demuestra que cuando los promotores inmobiliarios, las administraciones y las empresas eléctricas reman en la misma dirección, eliminar el miedo a la recarga doméstica es un objetivo alcanzable.