El encarecimiento de la financiación pública en Estados Unidos se ha convertido en un factor de presión económica y política para la administración del presidente Donald Trump, en un contexto de mayor cautela de los mercados a la hora de adquirir deuda soberana y de tensiones geopolíticas que han elevado los precios de la energía. Mercados de deuda La rentabilidad del bono del Tesoro a diez años superó el 4,44%, frente al 3,95% previo al inicio del conflicto con Irán a finales de febrero. El aumento de los tipos se ha trasladado a los créditos hipotecarios, que alcanzaron su nivel más alto en nueve meses, y a una desaceleración en las ventas de automóviles, reflejo de condiciones financieras más restrictivas. El fenómeno se extiende más allá de Estados Unidos: varios países enfrentan mayores costes de financiación debido a expectativas de inflación más persistente, dudas sobre la sostenibilidad fiscal y un incremento de la inversión global en tecnologías como la inteligencia artificial.
Planes oficiales para reducir el déficit enfrentan escepticismo Trump ha asegurado que su administración cuenta con un plan para reducir el déficit presupuestario anual, estimado en 1,8 billones de dólares. Entre las fuentes de ingresos mencionadas figuran los aranceles, el programa de visados “Gold Card”, recortes de gasto y un mayor crecimiento económico. También señaló que un grupo de trabajo contra el fraude, encabezado por el vicepresidente JD Vance, podría generar ahorros adicionales. Déficit fiscal de EE.
UU. “Si lo hace realmente bien, tendremos un presupuesto equilibrado sin tener que hacer nada”, afirmó el presidente. Sin embargo, economistas consultados consideran poco probable que estas medidas logren una reducción significativa del déficit. Jessica Riedl, especialista del Brookings Institution, recordó que el coste del servicio de la deuda supera ya 1 billón de dólares al año, y que la rebaja fiscal firmada por Trump añadiría alrededor de cinco billones al déficit acumulado en una década. Según Riedl, con las políticas actuales se prevé que los déficits superen los cuatro billones de dólares anuales dentro de diez años, impulsados por el aumento del gasto en Seguridad Social y Medicare.
Más leídas El conflicto con Irán La rentabilidad del bono a diez años llegó a tocar el 4,67% a mediados de mayo, antes de moderarse con el avance de las negociaciones de alto el fuego. Las tasas también habían repuntado a inicios de 2025 tras los anuncios arancelarios del llamado “Día de la Liberación”, para luego retroceder cuando el Gobierno suavizó parte de esas medidas. Kent Smetters, del Penn Wharton Budget Model, estimó que cerca del 60% del aumento en la rentabilidad del bono a 30 años responde a expectativas de mayor endeudamiento federal, mientras que el 40% restante se explica por presiones inflacionarias vinculadas al conflicto y a los aranceles. El economista Glenn Hubbard, expresidente del Consejo de Asesores Económicos durante la administración de George W.
Bush, advirtió que Estados Unidos podría tener menos margen fiscal para enfrentar una crisis económica comparable a la de 2008 o la de la pandemia de 2020. “No creo que tengamos el margen que teníamos en 2008 o en 2020 para hacerle frente”, señaló. “Washington no parece rebosar ideas, ni buenas ni malas, para resolverlo.” Con información de Euronews