Que si la guerra de Ucrania, que si una dependencia histórica de otros países para obtener energía, que si la volatilidad de los mercados energéticos, que si la guerra en Irán… A estas alturas, a nadie se le escapa que Europa está viviendo una grave crisis energética. Sin embargo, la solución podría estar más cerca de lo que creemos. Noruega ha intensificado su presión sobre la Unión Europea para que reconsidere una de sus decisiones más controvertidas en materia medioambiental: la prohibición de nuevas perforaciones de petróleo y gas en el Ártico. El país nórdico cree que los recursos energéticos situados al norte del círculo polar podrían desempeñar un papel fundamental para garantizar el suministro energético europeo durante las próximas décadas.
Pero claro, esta postura choca frontalmente con las preocupaciones de científicos y las organizaciones ecologistas que alertan de los riesgos ambientales asociados a una mayor explotación de una de las regiones más sensibles del planeta. Noruega hace valor su importancia energética en Europa Durante los últimos meses, representantes políticos, funcionarios y grupos empresariales noruegos han intensificado sus contactos con las instituciones comunitarias. La actividad diplomática ha sido especialmente intensa ante la próxima presentación de la nueva estrategia europea para el Ártico, prevista para finales de septiembre. Según los datos conocidos, once ministros noruegos han visitado Bruselas en lo que va de año para abordar cuestiones relacionadas con energía, comercio, espacio y política ártica.
De hecho, la enviada especial de la Unión Europea para el Ártico, Claude Véron-Reville, reconoció recientemente la intensa actividad diplomática desarrollada por Oslo. Hay que tener muy en cuenta que la influencia de Noruega en materia energética es enorme. Aunque no forma parte de la Unión Europea, se ha convertido en uno de sus principales socios estratégicos. Actualmente, la producción noruega cubre alrededor del 30% de la demanda de gas de la Unión Europea y del Reino Unido, por lo que es el principal exportador de petróleo y gas de Europa Occidental.
La enviada especial de la Unión Europea para el Ártico, Claude Véron-Reville, reconoció recientemente la intensa actividad diplomática desarrollada por Oslo. El estrecho de Ormuz refuerza los argumentos noruegos Uno de los factores que más ha fortalecido la posición de Noruega es la creciente preocupación por la estabilidad del suministro energético mundial. Las tensiones registradas en el estrecho de Ormuz, uno de los puntos más sensibles del comercio global de petróleo y gas, han vuelto a subrayar la vulnerabilidad de las rutas energéticas internacionales. Para Noruega hay una necesidad vital de reforzar la producción energética dentro del propio entorno europeo y reducir la dependencia de regiones sometidas a una elevada inestabilidad geopolítica, ahora, antes y en el futuro.
Dos tercios de los recursos petrolíferos noruegos están en el Ártico La importancia estratégica del Ártico para Noruega es clave. Las estimaciones apuntan a que cerca de dos tercios de los recursos petrolíferos del país se encuentran en esta región. En concreto, buena parte de estas reservas se localizan en el mar de Barents, situado al norte de la costa noruega. Y precisamente allí se concentran las principales aspiraciones de expansión de la industria energética noruega.
El Gobierno defiende que las condiciones operativas de algunas zonas del mar de Barents son comparables a las de otras áreas de explotación más al sur gracias a la influencia de las aguas templadas de la Corriente del Golfo. También las propias autoridades noruegas rechazan que exista una justificación climática para tratar de forma diferente los hidrocarburos extraídos al norte o al sur del círculo polar. La Unión Europea mantiene la moratoria La posición comunitaria, sin embargo, sigue siendo muy distinta. En 2021, la Unión Europea estableció una prohibición para impulsar nuevas actividades de exploración y explotación de petróleo y gas en el Ártico, una decisión alineada con sus compromisos climáticos y con el objetivo de alcanzar la neutralidad de emisiones en 2050.
Los defensores de esta política recuerdan que el Ártico se está calentando entre tres y cuatro veces más rápido que la media global, convirtiéndose en una de las regiones más vulnerables al cambio climático. Y claro, desde esta perspectiva, abrir nuevas áreas a la explotación energética supondría aumentar los riesgos ambientales y prolongar la dependencia europea de los combustibles fósiles. El sector financiero también expresa sus reservas La oposición a las nuevas perforaciones no procede únicamente del ámbito ecologista. Varios gestores de activos, fondos de inversión y entidades financieras han solicitado a la Comisión Europea que mantenga e incluso refuerce las actuales protecciones sobre el Ártico.
Entre los firmantes de una reciente carta dirigida a Bruselas figuran organizaciones como Nordea Asset Management, KLP, Sampension, AkademikerPension, Velliv, Triodos Bank y Cultura Bank. De aprobarse la petición de Noruega, Europa no tendría petróleo de un día para otro. Según estimaciones citadas por WWF, el desarrollo completo de un nuevo yacimiento en el mar de Barents puede requerir alrededor de 18 años desde el descubrimiento hasta el inicio de la producción comercial. Noruega no se rinde.
Recientemente, ha abierto 70 nuevos bloques para actividades exploratorias repartidos entre el mar del Norte, el mar de Noruega y el mar de Barents. Imágenes | Annie Spratt, David Thielen