Matilda, el musical no solo presume una gran producción de Alejandro Gou. También confirma que México tiene niñas capaces de sostener montajes enormes y conmover al público. Elena Moreno, Emilia Gou y Rafaella Méndez son tres nombres que el teatro musical debe seguir de cerca. Hoy son Matilda; mañana pueden ser las estrellas que lleven el talento mexicano al mundo, como lo compartieron dentro de TVyNovelas el pódcast.
En ellas hay talento, disciplina y una seguridad escénica que permite entender porqué esta puesta no solo está a la altura de las grandes producciones internacionales, sino que por momentos las supera. ¿Qué se siente ser Matilda? Rafaella Méndez: Se siente padrísimo porque el poder interpretar este papel de Matilda y poder transmitir esta historia tan bella que te deja una enseñanza bien padre, es algo bien bonito porque sabes que estás dejando un mensaje en la gente y eso es algo padrísimo. ¿Cómo fue descubrir que el sueño de estar en Matilda podía volverse realidad? Elena Moreno: Yo ya había visto las dos películas, y cuando fui a Londres vi la obra y dije: ‘Wow’, entonces le dije a mi mamá: “De verdad yo quiero hacer Matilda, quisiera ser Matilda”, ¡y pum!, o sea, después se dio porque vino el casting y fuimos, y al final quedamos y fue un sueño hecho realidad. ¿Qué ha significado vivir este proceso desde adentro? Emilia Gou: Pues en realidad sí nos cansamos, pero nos han enseñado a que parezca que no, porque justo si nos ven que estamos muy cansadas, pues como que la magia se quita.
Pero también ha sido un proceso a la vez muy difícil, pero también muy, muy bonito porque hemos podido hacer nuevos amigos, por ejemplo Elena, Rafaella y Lara, que son mis mejores amigas, y también aprender muchísimas cosas nuevas. ¿Qué representa compartir el escenario con actores tan talentosos y de tanta experiencia? Rafaella Méndez: Es un honor compartir el escenario con artistas tan grandes como ellos, porque siempre nos apoyamos, como dijeron, somos una familia muy bonita, todos siempre nos ayudamos, nos apoyamos en las escenas, afuera... es padrísimo porque aparte también nos divertimos mucho todos porque somos, como dijimos, una familia. ¿Qué sintieron cuando el escenario dejó de ser ensayo y se convirtió en una realidad? Elena Moreno: Es que fue increíble porque en realidad primero, como ya dijeron, ensayábamos en los salones y cuando ya nos dijeron de que ya tocan ensayos técnicos, nos enseñaron toda la escenografía, el escenario, porque nunca lo habíamos visto y cuando lo descubrimos todos nos quedamos como wow, o sea, nos impresionó. ¿Cómo se vive la magia cuando tú también sabes lo que ocurre detrás? Emilia Gou: Lo que pasa luego es que como no sabemos muy bien cómo se ve, pero ya una vez que nosotras no estamos en el escenario, porque estar en el escenario es muy, muy padre, pero también verlo desde la perspectiva del público, que no sabe nada de lo que va a pasar, es muy muy padre. ¿Cuál es una de las escenas que más les toca emocionalmente?
Rafaella Méndez: Las mías son mi top 3: calma, revolting children y el escapista, cuando nuestro papá en el Escapista, una historia que cuenta Matilda, llega y nos abraza es algo muy conmovedor. ¿Qué se siente escuchar al público aplaudir de pie? Elena Moreno: Se ve increíble, se ve así literal, se ven muchísimas personas haciéndole así y el sonido de que te gritan: “¡Bravo!”, se siente increíble y se siente, o sea, se agradece mucho la verdad porque se dan cuenta de todo el trabajo y lo admiran mucho y es muy bonito porque el público conecta mucho con la historia y ya al final, cuando nos toca dar las gracias, ver cómo te aplaude todo el mundo es increíble. Emilia Gou: También es muy padre porque ningún público es igual, o sea, por ejemplo, a veces los niños empiezan a gritar: “¡Matilda!”, y entonces ver al final que te aplauden es como ver que todo el esfuerzo, todas las faltas a la escuela, todas las fiestas a las que no fuimos... tienen una razón, porque ver cómo te aplauden se siente increíble, de que todo tu esfuerzo valió la pena.