HBO Max añade esta semana la película que emocionó en los cines en febrero de 2026: prepara los pañuelos

HBO Max añade esta semana la película que emocionó en los cines en febrero de 2026: prepara los pañuelos

HBO Max estrenará el día 4 de junio una película que llegó a los cines en febrero de 2026 y que conmovió y emocionó a miles de personas. Cuenta una historia que resulta profunda y que nos hace mirar la vida con unos ojos muy distintos. Su valor como experiencia se encuentra igualado por la calidad artística que tiene la obra, la cual te gustará de principio a final y te hará pensar mucho. Los estrenos de HBO Max que llegan desde el cine siempre nos acercan películas que han estado en las salas recientemente.

Su próxima película es una buena conocida del público español, ya que se trata de un film que está dirigido por una ilustre del séptimo arte: Isabel Coixet. No obstante, no es una producción española, sino italiana. Pero, al final, lo cierto es que es lo de menos. HBO Max estrena Tres adioses Tres adioses es la última obra de Isabel Coixet, una cineasta que tiene un estilo muy particular y que siempre se pone al frente de historias que conectan con la audiencia.

Son historias emocionales, llenas de vida, de drama y de romance. Todo ello confluye en esta historia que adapta el libro de Michela Murgia. La autora original, que lo escribió poco antes de fallecer, utiliza la historia como vehículo para dar rienda suelta a distintos elementos que le preocupaban mientras se acercaba al final de su vida. Es una historia que, contra todo pronóstico, activa la pasión por la vida, compartiendo con el espectador un documento vitalista que realza las ganas de vivir.

Al mismo tiempo, también es una manifestación de cómo todas las personas nos dirigimos a un futuro en el que, en algún momento, tendremos que reconocer nuestra fragilidad y la forma en la que afrontamos el final del camino. La historia no busca la lágrima fácil, pero sí que genera mucha emoción. Se ofrece al espectador una serie de vivencias dentro de un relato íntimo con el que es fácil conectar. Esos adioses por los que pasa la protagonista pueden tener un reflejo sencillo en la mayoría de los espectadores.

De una u otra manera, todos nos hemos despedido de un viejo amor o hemos visto cómo un familiar fallecía. La vida no es un camino de rosas y tiene muchos momentos duros que, en cualquier caso, no nos evitan seguir progresando. Un dilema vital más universal de lo que parece La protagonista de Tres adioses es Marta, cuya pareja se rompe por mucho que pareciera que todo iba bien. Una discusión escala de forma exagerada de la misma manera en la que muchas parejas se han roto.

La despedida hará que la situación cambie. En paralelo, la protagonista enferma y se encuentra ante la difícil situación de afrontar su mortalidad y la debilidad que acarrea su problema de salud. A partir de ese momento, el espectador es testigo de cómo Marta, en quien es fácil reflejarse, intenta cerrar episodios abiertos e historias inacabadas mientras redescubre la pasión por la vida. Las pequeñas cosas, el dejar las preocupaciones de lado y mirar el mundo con otros ojos, se transformarán en un motor que hará que Tres adioses ofrezca un mensaje distinto.

No es una película que te intente mostrar algo que no existe ni que te prometa humo dentro de un entorno realista y humano. Lo que hacemos es acompañar a Marta en su camino, en la forma en la que se enfrenta a sus vivencias y a distintos momentos de su existencia. La directora comparte la historia sin dejarse llevar por la tentación del drama barato, pero presionando a sus personajes justo hasta el punto límite. Hay un buen ejercicio de contención por parte de Coixet que acaba siendo lo que deja una buena sensación con la película.

Una película que merece la pena ver Tres adioses es un buen ejercicio cinematográfico con un toque artesano. Isabel Coixet recurre a muchos de sus recursos más habituales, pero con un toque personal en el que se puede conectar con la historia original de Michela Murgia. Utiliza una visualización 4:3 generando sensaciones que es difícil explicar en el primer visionado y que se entienden mejor una vez hemos visto la película dos veces. La segunda vez es cuando el espectador, ya preparado para la historia, se concentra más en el lado artístico de la producción.

Y es ahí cuando es posible maravillarse con el paisaje, con los entornos, con la Roma más cotidiana, la que viven sus ciudadanos y que no sale en la mayoría de las películas. Es un vistazo a una Italia romántica, íntima, optimista y, al mismo tiempo, algo pesimista. En cada momento se transmiten unas sensaciones, aunque es justo decir que, en el cómputo general, es una película vitalista que refuerza a cada espectador que disfruta de ella.