España llegará al Mundial de 2026 con una condición que no tenía hace apenas dos años. La selección de Luis de la Fuente se presentará como campeona de Europa y situada entre las grandes favoritas al título. Un cartel que dentro del vestuario asumen con naturalidad, aunque el mensaje sigue siendo el mismo: trabajo, unión, ambición y confianza. Rodrigo Hernández, uno de los líderes de la selección, puso el foco en la importancia de mantener esa identidad colectiva que ha convertido a La Roja en un equipo ganador. “Siempre es especial y bonito representar a la selección, cuando hablamos de un Mundial más.
Volver a tener ese ‘feeling’, de reencontrarnos todos. Cuando estemos todos volver a construir ese espíritu de equipo más que de selección”, explicó. El jugador del Manchester City también quiso rebajar cualquier exceso de euforia pese a las expectativas. “Queremos construir algo grande pero hay que ir paso a paso. Empezamos con la Nations League, luego la Eurocopa pero no nos creíamos nada más de lo que éramos.
Hay que entender que hay que seguir construyendo este edificio. Ahora queremos demostrar que somos los mejores del mundo”. En la misma línea siguió Mikel Oyarzabal. El héroe de la final de Berlín recordó que la valoración desde fuera ha cambiado, pero que el sentir dentro del grupo sigue siendo exactamente el mismo. “En la anterior Euro nadie daba un duro por nosotros y mira lo que pasó”.
Asimismo, Oyarzabal, recordó que el camino hacia el Mundial estará lleno de obstáculos. “Creo que hay muchas selecciones. Francia, Inglaterra, Brasil, Argentina… Hay muchas y seguro que hay sorpresas”. La confianza del grupo también se explica por la figura de Luis de la Fuente, un seleccionador que conoce a la perfección a la mayoría de sus futbolistas después de años trabajando con ellos en las categorías inferiores. “Nos conoce muy bien a todos, ha coincidido prácticamente con todos en las categorías inferiores y sabe lo que cada jugador en cada momento le puede dar. Eso es muy importante a la hora de decidir.
Tiene ese momento de decir o ver qué jugador puede ayudarte más o menos”, destacó Oyarzabal. Por su parte, Alejandro Grimaldo recordó cómo se infravaloró a España antes de conquistar la Eurocopa y aseguró que vuelve a tener las mismas sensaciones. “Erais vosotros los que no nos poníais como candidatos. Desde el primer día sabía que estábamos preparados para ganar la Eurocopa y así fue. Y este año siento lo mismo”.
Lejos de esconder la ambición, el valenciano verbalizó el objetivo que comparte el vestuario. “Tenemos muchas opciones, aunque será muy complicado. No nos molesta el ruido. Nuestro objetivo es ganar el Mundial y vamos a trabajar para ello”. También Eric Garcia asumió con naturalidad el nuevo estatus de España. “Si hacemos las cosas bien tenemos muchas posibilidades”, resumió el defensa, que no volvía al equipo nacional desde Qatar 2022.
El debutante Marc Pubill, por su parte, fue más prudente aunque no tardó en asumir que el objetivo “es colocar una segunda estrellita encima del escudo”, resumió. Es verdad. Nadie daba un duro por ellos antes de Alemania. Ahora sí.
Y dentro del vestuario están convencidos de que eso no cambia absolutamente nada. La ambición sigue intacta y el objetivo también: ganar.