La Administración Trump prepara un plan que permitiría a funcionarios migratorios rechazar rápidamente solicitudes de asilo sin entrevistar a los solicitantes, según documentos internos obtenidos por CBS News. El plan apunta a casos presentados un año después de la llegada a Estados Unidos, en un esfuerzo por endurecer el acceso al sistema de asilo. Bajo la regulación del Departamento de Seguridad Nacional, oficiales de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de EEUU (USCIS) podrían denegar peticiones si no fueron realizadas en el plazo de un año, enviándolas a procedimientos de deportación. Esta medida alteraría la práctica de entrevistar a casi todos los solicitantes, aunque contempla excepciones para casos específicos.
Un portavoz del USCIS declaró al medio que la Administración Trump “considera múltiples opciones” para abordar la acumulación de más de un millón de solicitudes. Atribuyen el problema a las “peligrosas políticas de fronteras abiertas de la Administración Biden”, buscando evitar “perder tiempo” en aplicaciones “deficientes”.