De alguna manera, creo que Disney y Lucasfilm trataron de convencernos de los contrario, pero ahora está claro que convirtieron la cuarta temporada de The Mandalorian en una película pensada para todos los públicos, pero la segunda semana en cines de the Mandalorian & Grogu ha dejado claro que ese "todos" éramos, en realidad, los de siempre. Da igual que a la chavalada le encante las aventuras de la peli y que se vendan millones de juguetes. La película ha tenido un estreno decepcionante en taquilla. Para entender lo ocurrido hay que remontarse a una decisión de despacho que explica buena parte de la historia: Jon Favreau tenía escrita la cuarta temporada de la serie del mandaloriano cuando Lucasfilm optó por reconvertir el regreso de Din Djarin y Grogu en un largometraje concebido como un nuevo punto de partida para atraer a espectadores que no habían seguido sus aventuras, tal y como señala Fotogramas.
La propuesta sonaba razonable sobre el papel; en lugar de ofrecer una nueva tanda de episodios, se buscaba una puerta de entrada accesible para nuevos fans. Sin embargo, la taquilla no ha tardado más que una semana en poner a prueba esa estrategia y los resultados han terminado dibujando una realidad muy distinta a la esperada por Disney. Hasta el momento el Star Wars que habíamos visto en los cines eran producciones pensadas para la gran pantalla Porque, según los datos de Variety, la película cayó un 70 % en su segundo fin de semana y se fue a un tercer puesto, con 137,4 millones de dólares recaudados en Estados Unidos y 246,6 en todo el mundo. El golpe es difícil de maquillar: la puerta estaba ahí, pero por ella solo entraron los de siempre.
Cuando un estreno se desploma así de rápido no es que la gente lo odie, es que la gente nueva no aparece y la de siempre ya fue el primer día, por mucho que algunos queramos repetir la experiencia. ¿De verdad sorprende? Una historia reescrita para ser accesible terminó atrayendo, sobre todo, a quienes ya estaban convencidos de ir a verla. Star Wars se ha pasado seis años enseñando a su gente a esperar en el sofá Esto no es un estreno cualquiera de la saga, es la secuela de una serie de streaming. Durante seis años, Star Wars estuvo ausente de la gran pantalla y vivió en Disney+, episodio a episodio, y nos acostumbró a una idea concreta: lo nuevo se ve en ya casa, en pijama, cuando a uno le apetece.
No es una crítica, es una constatación dolorosa de cómo los actuales modelos de distribución afectan al circuito cinematográfico. Quien durante media década te enseña que el siguiente trozo de galaxia llega al sofá no debería extrañarse de que, al pedirte que te vistas, conduzcas y pagues parking y entrada, una parte haga números y prefiera esperar. Personalmente me parece una pena, porque creo que el cine es, curioso, para verlo en cines, especialmente Star Wars. Pero lo entiendo.
A lo mejor es que el sector del público que más se ha acomodado a las facilidades del streaming no es el que pensamos El hecho de que la propuesta sea, en el caso de Mandalorian & Gorgu, tan obviamente una producción de streaming llevada a pantalla grande también ha influido en el batacazo, y aquí enlaza con algo que ya conté en la crítica: esta película funciona más como un capítulo largo de la serie que como una experiencia pensada para la sala, tanto en los técnico como en lo narrativo. No hay que olvidar que la saga nació imitando aquellos seriales de matiné en los que cada sábado tocaba capítulo, así que la tensión entre el formato episódico y la gran pantalla la lleva en el ADN desde el primer fotograma, como toda buena producción de Star Wars. Pero hasta el momento el Star Wars que habíamos visto en los cines eran producciones pensadas para la gran pantalla. Conozco gente, muy fan, que la ha visto, le ha gustado, y aun así habría jurado que podía esperar al streaming sin que pasara nada.
La diferencia con el origen del fenómeno Star Wars es que entonces el cine era el único sitio donde ocurría la magia, y ahora compite con el mando que tienes en la mano y con un buen número de propuestas diferentes, todas igual o más espectaculares e interesantes que las demás. en ese contexto, quien diseña una estrategia de cine para una marca que él mismo ha vuelto sobremesa de plataforma está tirando piedras contra su propio tejado del entrenamiento. Si alguien quiere hacerse una idea del panorama real del momento cinematográfico, que no mire a Star Wars: que mire a la película que la ha desplazado en taquilla: Backrooms. se trata de una película de terror dirigida por un chaval de veinte años salido de YouTube debutó con 81 millones, y la otra cinta que ha superado también a the Mandalorian & Grogu, Obsession, es una producción diminuta que subía en su tercera semana en lugar de bajar, algo que no pasaba fuera de Navidades desde 1982. Las dos juntas costaron una fracción de lo que vale una sola secuencia de esta saga. Y las dos llenaron de público joven unas salas que, supuestamente, ya no pisa nadie de menos de 30.
Para pensarlo. A lo mejor es que el sector del público que más se ha acomodado a las facilidades del streaming no es el que pensamos. Lo interesante no es que superaran a la peli de Lucasfilm, es a quién metieron en el cine: críos, adolescentes, gente de veintipocos que esa noche pagó por una butaca, pero no para ver una superproducción. La conclusión parece ser que el público joven no se ha ido del cine, se ha ido de Star Wars.
O al menos, del cine como Star Wars. No hay una crisis del cine de la que culparse; hay un público que ha cambiado su foco de atención. La galaxia muy, muy lejana ha dejado de ser el sitio al que esa generación quiere viajar un viernes por la noche. Grogu vende muñecos a cholón, lo que ya no vende es la sensación de acontecimiento Conviene separar dos cosas que se mezclan siempre, porque a pesar de todo la marca Star Wars goza de una salud de hierro, pero el cine de Star Wars, no tanto.
Hablamos de una película "modesta" de unos 166 millones de dólares cuya cuenta, sin embargo, nunca dependió del todo de la taquilla. Grogu vende muñecos a cholón, las estanterías de las jugueterías se llenan de peluches y figuras de acción, y la propia industria reconoce que el estudio tenía esa red debajo: aunque la película flojee en salas, los juguetes de Grogu no fallan. Y aquí va la única observación con algo de mala leche: la maquinaria del merchandising no necesita una sala llena para seguir girando, así que el drama para Lucasfilm y Disney tampoco parece tanto drama. Entonces, ¿por qué suenan las alarmas ?
La maquinaria del merchandising no necesita una sala llena para seguir girando El problema es que un acontecimiento no se fabrica con peluches. Hubo un tiempo en que un estreno de la saga paraba el mundo, reservabas entrada con semanas e ibas aunque pintara regular, porque no estar te dejaba fuera. El temido efecto FOMO. Esa sensación, la del acontecimiento que no te puedes perder, es la que se ha ido erosionando a fuerza de tenerlo todo, siempre, a la vez y en todas partes.
Cuando hay tanto Star Wars que ya no caben las ganas, cada estreno pesa un poco menos y el reflejo de salir corriendo al cine se apaga sin que nadie lo decida, especialmente si algunos de esos estreno flojean en calidad. Le pasó a Marvel y al cine de superhéroes en general, que parecía un fenómeno imparable hace unos años. La franquicia Star Wars sigue siendo enorme; lo que pasa es que ha perdido pegada. Lo de la taquilla es un síntoma, no la enfermedad Y aquí está, para mí, el verdadero problema, el que debería quitar el sueño a ciertos ejecutivos más que un mal segundo fin de semana en taquilla.
Un batacazo se cura con la siguiente película, igual que un mal capítulo se olvida con el próximo, siempre que haya un próximo claro. El problema es que ahora mismo no lo hay. No sé vosotros, pero en este momento me da la sensación de que las expectativas con Star Wars: Starfighter son bajas. ¿Cuánta gente os parece que hay ahora mismo que sepan que el año que viene se estrena otra peli de Star Wars? Y no es la única: la película de Rey, titulada New Jedi Order y dirigida por Sharmeen Obaid-Chinoy, se anunció hace tres años, ha pasado por las manos de varios guionistas, perdió su fecha de estreno en diciembre de 2026, y sigue sin fecha confirmada para comenzar su rodaje, mientras Starfighter, la película de Ryan Gosling, se le adelantaba en la parrilla de estrenos de manera inesperada.
Cuando el buque insignia de tu futuro lleva años dando vueltas sin echar a rodar, el mensaje que le llega al público (y a los fans) no es de plan, es de improvisación. Por eso la próxima Star Wars Celebration importa tanto, y no por nostalgia. La cita es en Los Ángeles, del 1 al 4 de abril de 2027, coincidiendo con el 50 aniversario de Una nueva esperanza, y será el escenario perfecto para que alguien diga por fin hacia dónde vamos. No hacen falta diez anuncios; hace falta uno creíble, con fecha, con director que no se baje del proyecto a mitad de camino y con una razón para existir que no sea rellenar el calendario.
Tal vez la saga necesite menos cantidad y más motivo, tal vez le sobre galaxia y le falte brújula, tal vez sea tan simple como volver a darle a la gente algo que de verdad no quiera perderse. ¿Y tú qué opinas? ¿Crees que The mandalorian & Grogu ha sido tratada injustamente en taquilla o que ha tenido justo lo se merece? ¿Cómo ves el futuro de Star Wars? Puedes unirte al servidor de Discord de 3DJuegos y compartir tu opinión con otros fans. En 3DJuegos | Neil deGrasse Tyson, astrofísico, sobre la mejor nave de la ciencia ficción: "Esa le patearía el trasero al Halcón Milenario" En 3DJuegos | Seguramente sea la mejor película de la saga Star Wars, pero todavía no está claro quién la escribió