Malasia comenzó este lunes a aplicar nuevas restricciones para el acceso de menores de 16 años a las redes sociales, una medida que busca fortalecer la protección de niños y adolescentes frente a los riesgos que existen en el entorno digital. La nueva normativa obliga a las plataformas digitales a implementar mecanismos de verificación de edad para impedir que menores de 16 años creen o mantengan cuentas sin la supervisión correspondiente. Además, las empresas tecnológicas tendrán un plazo de seis meses para verificar la edad de los usuarios que ya poseen cuentas activas; utilizando documentos oficiales como método de validación. Las autoridades malasias señalaron que esta iniciativa responde a la creciente preocupación por los efectos negativos que pueden generar las redes sociales en los menores, especialmente en temas relacionados con el ciberacoso; la exposición a contenidos perjudiciales y las interacciones inseguras en internet.
Malasia impone controles de edad obligatorios en redes sociales Cabe destacar, que la legislación contempla sanciones económicas severas para las compañías que incumplan las nuevas disposiciones. Las multas también podrían alcanzar hasta 10 millones de ringgit, equivalentes a aproximadamente 2,5 millones de dólares; lo que refleja la importancia que el Gobierno le otorga a la protección de los usuarios más jóvenes. La decisión surge después de varios casos que generaron preocupación en el país. Entre ellos destaca la muerte de una adolescente de 13 años en julio de 2025; quien presuntamente era víctima de acoso escolar y ciberacoso, un hecho que reavivó el debate nacional sobre la seguridad digital de los menores.
Con esta medida, Malasia se suma a otros países que han adoptado regulaciones similares para limitar el acceso de los menores a las plataformas digitales. Australia e Indonesia ya han implementado normativas orientadas a reforzar los controles de edad y a exigir una mayor responsabilidad a las empresas tecnológicas. Las autoridades consideran que estas acciones representan un paso importante para crear entornos digitales más seguros y reducir los riesgos que enfrentan niños y adolescentes en las redes sociales.