Si se puede extraer algo positivo de cualquier guerra, y francamente dudo que agarrarnos a ese clavo ardiendo sea viable en todas las circunstancias, es que la maquinaria bélica es capaz de llevar un paso más allá a otras tecnologías mucho más útiles y beneficiosas para la humanidad. En el caso de Irán, sin ir más lejos, puede que la NASA termine recibiendo más ayuda de la que ahora tiene para controlar el calentamiento global. La clave está en cómo, mediante dos grupos de satélites diseñados por la NASA, uno medir la velocidad del viento en episodios de ciclones y otro para no perder de ojo al deshielo de los casquetes polares y sus fatídicas consecuencias para nuestras costas, han conseguido poner en jaque al arma más poderosa de Irán. Aunque nadie pensó en esa posibilidad al lanzar aquellos satélites, puede que estemos ante el mejor aliado para controlar los inhibidores de GPS que inhabilitan drones, misiles y vehículos.
Los satélites de la NASA con los que no contaba Irán Tras realizar un experimento, el equipo de investigadores consiguió aprovechar las lecturas de los satélites para situar un inhibidor desconocido hasta el momento cerca de una ciudad de Irán con un margen de apenas unos kilómetros. Lo realmente sorprendente de ese descubrimiento es que no se había realizado una modificación del sistema de la NASA, sólo se estaban aprovechando datos públicos. Los sistemas de la NASA, creados para luchar contra huracanes, tifones, volcanes, terremotos y tsunamis, analizan las huellas de GPS reflejadas en la superficie de la Tierra para medir movimientos inesperados. El tema es que, al usar Irán sus inhibidores, cada encendido de los mismos deja una huella también medible por dichos satélites, lo que permite marcar su posición con un cálculo de error de entre 3 y 6 kilómetros.
Lo que realmente nos interesa de todo esto es que esos satélites no transmiten la información en tiempo real, por lo que entre que se capta la señal y se analiza, Irán tiene tiempo más que suficiente para llevarse el inhibidor a otro sitio. En la búsqueda de satélites más eficaces para luchar contra este tipo de armas electrónicas, puede que terminemos ganando sistemas más ágiles y hábiles para que, en esa lucha contra tormentas devastadoras y terremotos inesperados, ganemos un nuevo aliado capaz de protegernos más y mejor.