Baño de realidad a Jódar en Roland Garros

Baño de realidad a Jódar en Roland Garros

Que no cunda el pánico, que Rafa Jódar es tan bueno hoy como ayer. No ha cambiado su situación. Continúa siendo un proyecto de tenista más que interesante. Lo demostró durante una hora en su estreno en la pista central Philippe Chatrier, tuteando a un excelente Alexander Zverev, que con el paso del tiempo y el desgaste fue agigantándose hasta sepultar la ilusión del madrileño.

Zverev, 29 años y nº 3 mundial, rindió a la altura de su calidad y palmarés. Ni asomo de ansiedad al hallarse ante la gran ocasión de su vida. Con el palmarés de Grand Slam a cero, después de tres finales, una de ellas en París, parece un ahora o nunca sin Carlos Alcaraz, Jannik Sinner y Novak Djokovic en el camino. Con Rafa Nadal y Roger Federer ya retirados.

Sascha ha vivido a caballo de dos grandes generaciones de leyendas del tenis. Ha dejado sus pinceladas, le falta el premio gordo. Frenó en seco a Rafa Jódar, 19 años y nº 29 (puede subir al 23º-24º puesto), 7-6 (3), 6-1 y 6-3 en 2h.25' de un partido disputado bajo techo porque la lluvia azotó París. Un refugio en el que se asentó firme el teutón, que el viernes se las verá con el brasileño Joao Fonseca o el checo Jakub Mensik.

Exhibición de poderío después de sufrir una primera hora de Jódar auténtico. Puro desenfreno, de un lado y otro de la pista. Un torrente de golpes reflejado en un parcial de 3-0, de 5-2. Experto, en forma, Zverev siguió con su papel de endurecer la contienda, de exigir un ritmo que el español aún no puede mantener continuo durante mucho tiempo.

Eso se alcanza con el rodaje de partidos como éste contra los grandes. El teutón dio un estirón, devolvió el 3-0 con una serie de once puntos consecutivos. Jódar apretaba, Zverev demandaba. El germano ha llegado a siete semifinales de los nueve torneos disputados este curso.

Solidez. En tierra, 'semis' de Montecarlo y final de Madrid. Con el tenis afinado. Y lo impuso con un ritmo trepidante de bola, con ese extra de agresividad en su juego que ha añadido este curso, así como la variedad, que se vio con más dejadas de las habituales en su repertorio.

Las opciones de Jódar pasaban por hacer un partido de matrícula de honor y que Zverev dudara. Rafa acusó el esfuerzo físico y emocional de estos meses ante la presión sin respiro de su rival. El de Hamburgo apagó la llama del madrileño, que precisa un respiro tras el título de Marrakech, las 'semis' del Godó y los cuartos de Madrid, Roma y París. Baño de realidad.

Jódar ha hecho una gira de tierra majestuosa para ser su primera campaña profesional, ha enseñado potencial para mucho si va mejorando en todos los aspectos. Y actitud aguantando hasta el último punto, sin reindirse un ápice. Tuvo bola de 4-4 en el tercer set. Zverev exhibió lo que es, un candidato serio con hechuras de campeón.

Aún ve lejos la Copa de los Mosqueteros, los nervios se acrecentarán cuando esté cerca de verdad. Rafa, a seguir disfrutando y aprendiendo junto a su padre. Sacha, a cumplir el sueño de su vida también al lado de su padre entrenador. Desde su saque imponente, un revés letal, una derecha no tan atrancada como antaño y más decisión y combinaciones.

Uno tiene 19 años y el otro, 29. Imagínense dentro de diez años.