elastica ¿Os acordáis cuando vivíamos en un mundo en el que el único cine que parecía poder existir era aquel que formaba parte de árboles cinematográficos, de universos conectados explotando por todos lados?. Teníamos que saber de qué iba la película antes de entrar y parecía que las ideas originales ya no tenían ningún valor. Pues bien, ese mundo terrorífico en el que vivíamos ha muerto, y ¿sabéis por qué? Gracias al cine de terror, que es una de las mejores cosas que me han pasado en la vida .
Lo que está ocurriendo en la taquilla estos últimos años es de locos. Frente a esa bestia de los blockbusters donde una peli cuesta 1.000 millones de dólares para recaudar otros 1.000 millones, de repente nos llega un fenómeno brutal como Backrooms . Una película que ha costado apenas 10 millones de dólares y que en su primer fin de semana de estreno en Estados Unidos ha hecho 120 millones. Es un bombazo absoluto, y aunque probablemente ahora nos tengamos que tragar 700 películas de terror liminal en los próximos años, ahora mismo toca disfrutar de este momento los fans del terror, de las ideas originales y, sobre todo, de la juventud.
Y digo juventud porque el director de esta locura es Kane Parsons , un cineasta británico nacido en 2005. ¡2005! O sea, que tiene entre 20 y 21 años, es súper joven. Y no estamos hablando de un éxito aislado e independiente de cuatro amigos. Viene de la mano de A24 y cuenta en la producción con gente que está flipando con el proyecto, nombres alucinantes como James Wan , Shawn Levy y Osgood Perkins .
Y ojo, que Parsons no está solo en este fenómeno. Estamos ante una generación entera de cineastas que no han cumplido los 30 años y que vienen directos de YouTube . Hablamos de Curry Barker con Obsession , Chris Stuckmann (que me paró en el último Sitges para hablarme de su Shelby Oaks ), Mark Fishman con Iron Lung y los hermanos Philippou de Háblame . Son chavales que han nacido creando con la filosofía del "Do it Yourself" a saco , haciendo su propio contenido sin salir de su habitación, y han acabado reventando las taquillas con un cine que da un miedo atroz.
Me parece la hostia. Me parece buenísimo frente a una industria a la que se le han pegado tortazos monumentales como la última de Misión Imposible, Indiana Jones o Fast and Furious . Mientras James Cameron nos dice que lo próximo es Avatar , el triunfo de estos chavales nos demuestra el poder inmenso de la ilusión desmedida por hacer cine. Parsons lleva desde 2022 lleva subiendo vídeos en los que él mismo, siendo totalmente autodidacta, hacía todos los efectos visuales, las animaciones y el sonido desde su casa .
Ahí nació la belleza artesanal de este terror liminal: fragmentos de vídeos analógicos ubicados en 1990 sobre una realidad detrás de la nuestra que parece no tener fin. Un laberinto de habitaciones amarillas y pasillos extraños donde, aunque reconocemos los elementos, somos incapaces de entenderlos. Es puro terror abstracto, muy basado en la estética creepy pasta (como Slenderman) y el found footage . Viendo sus orígenes, me es imposible no pensar en El proyecto de la bruja de Blair , el primer gran viral de internet con sus carteles de desaparecidos y su estética claustrofóbica, que hoy es una pieza clave en la historia del cine de terror. 'Backrooms' huye de las explicaciones para funcionar en la gran pantalla Pero claro, Backrooms la película nos revienta los cines porque hereda lo mejor de esa webserie y le aplica un gran cambio: introduce una trama, una localización clara y caras con las que poder empatizar.
La peli tiene un argumento mínimo pero fascinante. Seguimos a un arquitecto divorciado que trabaja en una tienda de muebles completamente desolada a la que no entra nadie. Este hombre, interpretado por el siempre genial Chiwetel Ejiofor (el de 12 años de esclavitud y Cinturón rojo de David Mamet), descubre accidentalmente estos pasillos amarillos y comienza a explorarlos. Su coprotagonista es absolutamente increíble, la actriz que más mola del mundo ahora mismo: Renate Reinsve .
Los que amamos el cine noruego sabíamos desde La peor persona del mundo que esta chica iba para estrella, y aquí hace de la psicóloga del protagonista. Al meter a un hombre divorciado y a su psicóloga en las backrooms, Parsons y A24 elevan el terror abstracto de YouTube dándole una base dramática y melodramática que hace que el gran público pueda meterse de lleno . Y aquí es donde viene el mayor acierto de la película, y dejadme ponerme serio porque esto es vital. Al hacer un producto más empaquetadito para el gran público, corrían un peligro enorme: pasarse dando explicaciones.
Uno de los grandes males del cine actual y de las series es el afán de explicarlo absolutamente todo . Pero Backrooms ofrece la mínima explicación necesaria para que la película funcione y nos mantiene en esa ambigüedad tan importante. Entrar a esta peli es meterte tú mismo en ese laberinto sin saber qué narices estás viendo, sufriendo con esa visión subjetiva. Es como ir a ver una película de zombies; yo no quiero media hora de explicaciones sobre el origen del virus, ¡yo lo que quiero es ver al zombie comiéndose a la gente!. ¡No me expliquéis tantas cosas!.
En definitiva, las posibilidades de este universo son infinitas y seguramente Hollywood lo explote hasta la saciedad ahora que es un bombazo económico. Pero mientras tanto, celebremos esto.