Coches Eléctricos España, Alemania e Italia, señaladas por frenar el coche eléctrico sin incentivos a flotas de empresa mientras Francia y Bélgica disparan las ventas Los coches de empresa suponen casi el 60 % de las nuevas matriculaciones en Europa, así que su importancia es capital en el mercado. El peso de las flotas es enorme en el mercado total. Híbridos y Eléctricos 02/06/2026 18:00 Actualizado a 02/06/2026 18:00 Que el parque automovilístico pase a estar formado por coches eléctricos es algo que depende de los conductores particulares en parte, pero en lo que tiene un peso muy relevante el estado de las flotas. Es por eso, como señala Transport & Environment, que las políticas fiscales aplicadas a los coches de empresa se han convertido en uno de los factores clave para acelerar o frenar la electrificación del parque automovilístico europeo.
Las malas noticias son que España, junto a Alemania e Italia, se encuentra entre los grandes mercados de la Unión Europea que no están utilizando la fiscalidad como herramienta para impulsar la adopción del coche eléctrico en las flotas corporativas. Y no es algo baladí porque la relevancia de este mercado es enorme. Según la organización, los vehículos matriculados por empresas representan alrededor del 60 % de todas las ventas de coches nuevos en la Unión Europea. Además, estos automóviles recorren aproximadamente el doble de kilómetros que los vehículos privados antes de pasar al mercado de segunda mano, por lo que condicionan durante años la composición del parque móvil europeo.
Electrificar las flotas aceleraría todo el proceso. Políticas para flotas muy diferentes Sin embargo, el informe concluye que la mayoría de los países europeos siguen sin ofrecer señales fiscales claras para favorecer la compra de vehículos eléctricos por parte de las empresas. De los 27 estados miembros, únicamente 9 cuentan con sistemas tributarios que incentivan de forma clara la electrificación de las flotas corporativas. En contraste, 18 países carecen de incentivos efectivos y, dentro de ese grupo, 12 no ofrecen ningún estímulo fiscal relevante.
Entre ellos aparecen algunos de los mayores mercados automovilísticos del continente, como Alemania, España, Italia y Polonia. Las consecuencias de esto son significativas, ya que T&E calcula que el 68 % de las matriculaciones corporativas de vehículos compactos se realizan en países donde no existe un incentivo fiscal claro a favor del coche eléctrico. Además, prácticamente la mitad de estas matriculaciones se producen en mercados donde no hay incentivos fiscales específicos para favorecer esta tecnología. En el extremo opuesto se encuentran Francia, Bélgica, Países Bajos o Dinamarca.
Estos países han diseñado marcos fiscales que reducen de manera notable la carga tributaria asociada a los vehículos eléctricos frente a los modelos de gasolina, lo que facilita que las empresas compensen el mayor coste inicial de compra. El resultado es visible en las cifras de mercado. Bélgica ha pasado de que los eléctricos representaran apenas el 8,8 % de las matriculaciones corporativas en 2021 a alcanzar el 54,2 % en 2025. Francia, por su parte, registró una cuota real de electrificación de flotas del 41,3 % en marzo de este mismo año.
Desincentivar los vehículos de combustión El informe también pone el foco en otro problema: muchos sistemas fiscales europeos continúan favoreciendo indirectamente el uso de vehículos de combustión. Según la organización, no basta con incentivar los coches eléctricos, también es necesario penalizar de forma más contundente los modelos con mayores consumos y emisiones. En este sentido, Francia, Portugal o Eslovenia destacan por aplicar cargas fiscales más elevadas a los vehículos de gasolina utilizados como coches de empresa. Alemania aparece como uno de los casos más llamativos.
El estudio sostiene que el sistema fiscal alemán llega incluso a beneficiar especialmente a los coches corporativos de combustión más grandes y contaminantes. T&E lo define como una “paradoja”, ya que cuanto mayor y más contaminante es el vehículo de gasolina, mayor puede llegar a ser la ventaja fiscal obtenida. España tampoco sale bien parada en la comparación. El análisis muestra que la presión fiscal aplicada al consumo de combustible de los coches de empresa es considerablemente inferior a la existente en otros países europeos.
Mientras Francia aplica una carga equivalente a 10,3 euros por litro de gasolina consumido durante el periodo analizado, Portugal alcanza los 4,5 euros. España se queda en apenas 1,2 euros, reflejando una señal mucho más débil para reducir el consumo de combustibles fósiles. Temas Coches Eléctricos