Werning aseguró que el BCRA recuperó poder de fuego para enfrentar tensiones cambiarias

Werning aseguró que el BCRA recuperó poder de fuego para enfrentar tensiones cambiarias

Buenos Aires — El vicepresidente del Banco Central argentino (BCRA), Vladimir Werning, aseguró que la autoridad monetaria logró reconstruir su “capacidad de fuego” para enfrentar eventuales episodios de tensión cambiaria, en una definición que apunta a los eventuales desafíos que podría plantear la elección presidencial de 2027. Durante su exposición en el 43° Congreso Anual del IAEF, Werning afirmó que “la capacidad de fuego del Banco Central para enfrentar coyunturas adversas ha sido reseteada y está siendo reforzada más allá de la acumulación de reservas”, al describir los cambios registrados desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Respecto a la acumulación de reservas, y en lo que va del 2026, el Banco Central compró este lunes US$55 millones y acumuló más de US$9.800 millones en adquisiciones de divisas en lo que va del año. Según Werning, “hoy el tipo de cambio se encuentra estable”, como resultado del “virtuoso” régimen de flotación.

Pero también por “el manejo del libro de futuros del Banco Central durante el año pasado, permite dotar de credibilidad a esa herramienta indispensable en el manejo del equilibrio cambiario”. A eso se suma la recuperación de instrumentos que habían quedado comprometidos al inicio del gobierno. Werning recordó que la entidad heredó swaps de moneda pendientes de pago por cerca de US$8.000 millones y aseguró que esos recursos volverán a estar disponibles en su totalidad hacia mediados de este año. Más allá de las reservas El mensaje del vicepresidente del BCRA apunta a remarcar que la fortaleza cambiaria ya no depende exclusivamente de la acumulación de reservas.

Según detalló, el esquema actual permite avanzar con compras de divisas al mismo tiempo que las empresas mantienen libertad para pagar importaciones, cancelar deudas y distribuir dividendos. Incluso destacó que la fuerte demanda corporativa de dólares para remisión de utilidades fue absorbida sin generar tensiones sobre el mercado. Además, sostuvo que el problema de la deuda comercial heredada se encuentra saneado en un 50%, luego de los pagos realizados mediante los bonos Bopreal. Werning también destacó un cambio en el comportamiento de la demanda minorista de dólares.

Según afirmó, cerca del 90% de los dólares adquiridos para atesoramiento permanece dentro del sistema financiero local, lo que evita una caída de reservas brutas y contribuye a expandir el crédito y la intermediación financiera en moneda extranjera. El factor energía para la elección de 2027 La reconstrucción de ese poder de fuego coincide con una transformación estructural del frente externo argentino impulsada por Vaca Muerta y los proyectos mineros. De hecho, la cuenta corriente cambiaria volvió a mostrar superávit en abril luego de seis meses consecutivos de déficit. El saldo positivo alcanzó los US$1.333 millones, impulsado principalmente por ingresos récord de exportaciones energéticas canalizadas a través del mercado de cambios.

La mejora alimenta una de las principales apuestas del Gobierno y del mercado financiero: que el creciente flujo de dólares provenientes de energía y minería reduzca la vulnerabilidad externa que históricamente condicionó los ciclos políticos y económicos argentinos. Un reciente informe de la consultora 1816 planteó que, aunque el mercado sigue viendo con preocupación un eventual regreso del peronismo al poder, ese riesgo podría verse parcialmente mitigado por el cambio estructural en la generación de divisas. Según estimaciones oficiales citadas por la consultora, durante el período 2028-2031 el saldo comercial conjunto de energía y minería podría rondar los US$43.000 millones anuales, muy por encima de los niveles observados durante la administración de Alberto Fernández. En ese contexto, el mensaje de Werning parece apuntar en dos direcciones.

Por un lado, mostrar que el Banco Central recuperó herramientas para intervenir ante episodios de volatilidad financiera. Por otro, señalar que la economía argentina comienza a contar con una fuente más estable de generación de dólares que podría amortiguar las presiones cambiarias típicas de los años electorales. La combinación entre mayores reservas, capacidad de intervención en futuros y un creciente superávit energético aparece así como la principal carta que exhibe el Gobierno para afrontar un escenario que inevitablemente comenzará a mirar hacia 2027.