COSCO Shipping Heavy Industry (Shanghai) ha entregado este martes el Seaspan Yangtze, el primer buque finalizado en el marco del programa de reconversión a combustible dual de metanol de la serie 10K de Seaspan, tras completar todos los trabajos de modificación antes de lo previsto. El proyecto supone la entrega de la primera remodelación llave en mano de tipo EPC (ingeniería, adquisición y construcción) para metanol de doble combustible de Seaspan, el mayor armador independiente de portacontenedores del mundo. Este hito refleja la creciente capacidad de China en la remodelación de buques ecológicos y su papel cada vez más importante al servicio de los principales armadores internacionales. Un aspecto destacado de la reconversión es su rendimiento medioambiental.
Tras su conversión para funcionar con metanol, un combustible marítimo más limpio, el índice de eficiencia energética de diseño (EEDI) del buque se redujo en aproximadamente un 55 % en comparación con el estándar mínimo exigido. El rendimiento en materia de eficiencia energética y el potencial de reducción de emisiones de carbono del buque se consideran entre los más avanzados del sector, lo que proporciona un modelo replicable para la transición ecológica del sector del transporte marítimo. La empresa ha adquirido una amplia experiencia en la reconversión de buques a combustibles ecológicos gracias a una serie de proyectos de conversión a metanol de doble combustible y a reparaciones con inspección especial realizadas en varios buques portacontenedores de gran tamaño propulsados por GNL de doble combustible. Estos proyectos han permitido desarrollar un modelo de reconversión estandarizado y adaptable que abarca las principales tecnologías de combustibles alternativos utilizadas en el transporte marítimo internacional.
En comparación con el periodo de construcción de entre cinco y seis años que suele requerir un nuevo buque portacontenedores de gran tamaño de doble propulsión, el enfoque de reacondicionamiento ofrece importantes ventajas en términos de eficiencia. El proceso completo, desde la firma del contrato hasta la entrega, dura unos 18 meses. Durante la fase de adquisición de equipos, de 15 meses de duración, los buques pueden seguir operando con normalidad, mientras que los trabajos de conversión en el astillero requieren menos de tres meses. El menor tiempo de adaptación reduce el tiempo de inactividad de los buques y los costes operativos, lo que ayuda a los armadores a maximizar la rentabilidad, al tiempo que ofrece una solución eficaz y práctica para apoyar la transición del sector naviero mundial hacia la reducción de las emisiones de carbono.