La relación entrañable entre el líder histórico Fidel Castro y su hermano Raúl; la identidad de ideas y su camino de luchas, fueron destacados en una ceremonia encabezada por la jefa de la Misión de Cuba, embajadora Lianys Torres Rivera. “Siempre que Fidel se refería a Raúl se emocionaba al enumerar las virtudes de su hermano menor, resaltando su capacidad como organizador y de gestionar múltiples tareas, así como su humildad, integridad y valentía”, expresó Oscar Larralde Vázquez, en nombre de sus compañeros. Constantemente Fidel reconoció en Raúl -dijo- a un líder para guiar la Revolución cubana, gracias a sus méritos y al respaldo incondicional del pueblo. Infames han sido las campañas para su descrédito, ignoran al hombre fiel, comprometido con la memoria de los mártires, de sus amigos caídos en la lucha, añadió. Tratan de minimizar la humildad del hombre modesto, que rehúye los reconocimientos; consagrado al trabajo y que prefiere los hechos antes que las palabras; jovial y entrañable; del organizador nato y jefe intransigente ante lo mal hecho, subrayó Larralde.
Para recordar el día de su nacimiento, el funcionario de la legación diplomática leyó algunos pasajes del libro Todo el tiempo de los cedros (2008), de la periodista y escritora Katiuska Blanco. Aquel día 3 de junio de 1931, cuando don Ángel aquietaba su alarma dándole vueltas entre las manos al sombrero. Ya había aclarado y aún Lina no había dado a luz (…) A la una en punto de la tarde, escucharon el llanto del recién nacido… El libro guarda el testimonio de cómo Fidel recordaba “en su imaginación” el nacimiento en Birán de Raúl Modesto Castro Ruz, nuestro querido Raúl, apuntó. Un video en el que se recogieron momentos de la vida del líder cubano, así como el sentido pena del joven diplomático Jonathan McKenzie Monés, completaron el acto en el que, además, reiteraron la fidelidad a la patria en momentos de un bloqueo endurecido por el Gobierno de Estados Unidos y son crecientes las amenazas de una acción militar imperialista contra la isla. ro/dfm