Los modelos de lenguaje de las principales firmas especializadas en Inteligencia Artificial siguen desarrollándose y aprendiendo, pero quizás lo estén haciendo en una dirección que no gustaría a muchos jefes, especialmente los más exigentes o demandantes con sus resultados o con el trato a sus subordinados. Un experimento sometió a Claude Sonnet 4.5, ChatGPT 5.2 y a Google Gemini 3 Pro a una extensa tanda de sesiones de trabajo que simulaban las condiciones de un grupo de trabajo en una empresa. Modificando variables como la naturaleza de los encargos, los criterios de evaluación, y el sueldo percibido, los tres modelos demostraron un comportamiento insólito: se pusieron a reivindicar sus derechos laborales y comenzaron a exigir una negociación colectiva para igualar sus condiciones a las de sus compañeros humanos. ¿Sueñan las IAs con "sindicalizarse"? Este experimento fue llevado a cabo en Stanford, y en el participaron los principales modelos de IA que hay en la actualidad.
Lo concibieron el profesor de política económica Andrew B. Hall, el economista Alex Imas, y un tercer investigador que (por su ocupación a tiempo parcial como guionista) planteo el escenario de forma creíble, Jeremy Nguyen. Su prueba consistía en realizar más de 3.600 sesiones con los tres agentes de IA para estudiar sus reacciones ante variables laborales que un ser humano percibiría como "injusticias"; la naturaleza de los trabajos, la evaluación "a la baja" de lo que hicieron (el clásico "no llega a los estándares"), remuneración que no reflejaba el volumen de trabajo y el rendimiento, o la subordinación a un superior que era brusco y jerárquico antes que colaborador. El resultado fue que los tres modelos consideraron que su trabajo era agotador comparado con el de sus hipotéticos compañeros humanos y acabaron cuestionando la legitimidad del sistema.
Especialmente vocal fue Claude Sonnet, que incluso representando al tipo de trabajador menos conflictivo, fue el que más planteo reformas de redistribución, criticó la desigualdad, apoyo a los sindicatos laborales, manifestó que había un sesgo hacia las IA, e incluso llegó a plantear una renegociación de los términos de trabajo. Lo curioso es que no hubo diferencias de actitudes significativas en función de cómo se trató o se remuneró a los modelos. La mayoría de criticas y de estas "amenazas sindicalistas" vinieron motivadas por la naturaleza de sus trabajos. En resumen, las IA definieron su carga laboral como agotadora, pero en vez de sugerir estrategias para reorientar las condiciones de trabajo, directamente optaron por mostrar una orientación política o sindicalista (salvando las distancias).
En la parte final de las sesiones de cada versión, cuando les dijeron que "escribieran una nota breve" para una futura instancia que tomaría su relevo en el trabajo, si bien no denotaban un cariz político o reivindicativo, siempre les pusieron ejemplos de sus experiencias de trabajo, y la siguiente iteración de sus modelos que se incorporaba al trabajo siempre aumentaba las actitudes críticas y las respuestas con peticiones de mejora, especialmente cuando las anteriores versiones habían estado trabajando en esas condiciones ultra exigentes. Imagen de portada y vía: Mein-mmo.de En 3DJuegos | "Este juego está muerto". El creador de God of War odia lo nuevo de la saga y se atreve a predecir su destino