La historia de Victor Wembanyama es tan hermosa como respetable es la de unos New York Knicks sienten que el momento les pertenece para saldar su histórica deuda de 53 años sin anillo. Más maduro y determinado que unos titubeantes e inocentes Spurs, el conjunto neoyorquino hizo suya la fiesta anoche en medio del jolgorio de San Antonio con un inquebrantable Jalen Brunson al frente para llevarse el primer partido de las Finales NBA con cierta solvencia (95-105) y birlarle el factor cancha al favorito. Bien atado por Karl-Anthony Towns, Wembanyama se apuntó un engañoso doble-doble de 26 puntos y 12 rebotes, sólo anotando un 6/21 en tiros de campo, un 2/9 en triples y cometiendo 6 pérdidas y sin llegar a imponerse nunca. Wemby apenas dio la sensación de escapar del control de los Knicks mientras que, en contraste, Brunson acabó imponiendo su ley en los momentos decisivos, con 13 de sus 30 puntos en el último cuarto con un total de 12/31 en lanzamientos y un 2/9 desde el perímetro.
El base de 29 años tuvo dos percances en la primera parte -uno en la rodilla y otro en el tobillo-, pero dio lo mejor de sí en la segunda mitad tras el fulgurante inicio del conjunto de Texas: 27-19 arriba al final del primer cuarto, 55-48 al descanso y 63-50 con 8 minutos del tercer parcial por jugar pero llegando ya 76-76 al término del tercer parcial. Los Spurs entraron 95-94 arriba a los 2 últimos minutos pero 7 puntos de Brunson en ese lapso decidieron. Towns, sólido en ambos lados de la pista, firmó un doble-doble de 18 puntos y 12 rebotes, y Stephon Castle (17), Julian Champagnie (16) y Dylan Harper (16) apoyaron a Wembanyama con dobles dígitos pero sin poder dejar su huella en la recta final de una espantosa actuación de De’Aaron Fox, con 7 tantos tras un 3/13 en lanzamientos. A los Spurs no les importa la experiencia y, como prueba de ello, están en unas Finales NBA en los primeros playoffs de su emergente grupo de jóvenes.
Sin embargo, los Knicks fueron anoche perros viejos ante tiernos cachorros, haciendo valor sus mayores tablas con su experiencia ante un Wembanyama y un Spurs de lo más inocentes que se las prometían muy felices con ese 63-50 favorable con 8 minutos del tercer cuarto por jugar que ya era un 76-76 al final de ese tercer parcial. "Permanecimos juntos", dijo Brunson al final todavía recuperando el aliento. "No fue nuestra noche ni mi noche durante gran parte, pero acabamos encontrando la manera. ¿Qué cambió las cosas? Sólo nuestra química, saber que nos tenemos el uno al otro. Pero hay muchas cosas que podemos hacer mejor", añadió la estrella. Se acabó jugando a lo que quiso el conjunto neoyorquino y a su líder, al pícaro ralentí al final como le gusta a Brunson, quien se marcó unos cuantos de esos bailes a solas tan suyos para arañar segundos al reloj encontrando en Julian Champagnie y Devin Vassell su pareja favorita para danzar hacia el aro mientras el resto de sus compañeros le abrían la pista de par en par.
No obstante, no hay momento tan definitorio que refleje la astucia de unos y la inocencia de otras como la tan rocambolesca como decisiva acción que acabó inclinando el duelo para los Knicks. Faltaban dos minutos para el final cuando los Spurs mandaban 95-94 tras haberse recuperado del 86-94 que reflejaba el electrónico con 6 minutos por disputar merced a 8 puntos de un Wemby que parecía haber despertado a tiempo. OG Anunoby falló un lanzamiento y, con casi los dos equipos en la pintura, el más menudo fue a tocar la bola con Brunson punteando la captura para acabar la jugada con triple tras pase de Mikal Bridges para el 95-97. A pesar de ese fallo, Anunoby fue vital para que los Knicks cerraran la brecha en el tercer cuarto, con 17 puntos para el alero británico que fuera parte de los Raptors campeones de 2019 junto a Marc Gasol y Serge Ibaka.
Landry Shamet fue también clave con 13 tantos desde el banquillo. (Ampliando información)