La noche de la capital iraní, Teherán, no fue de calma, sino de firmeza. Miles de personas salieron a las calles de manera espontánea para respaldar la soberanía del país. Mientras los centros de poder en Occidente calculan el poder de Irán basándose únicamente en su tecnología militar, la realidad en el terreno demuestra que el principal escudo de la República Islámica es la presencia masiva de su pueblo. Para los civiles, la estrategia de "presión máxima" implementada por Donald Trump, que buscaba doblegar al país mediante sanciones y una guerra impuesta, ha chocado de frente contra esta realidad.
La historia reciente demuestra el fracaso absoluto de Washington. Según los presentes, la jornada nocturna deja claro que el concepto de disuasión en Irán es una doctrina basada en el consenso nacional y la resistencia activa. El mensaje de las calles de la capital es inequívoco. Frente a las presiones del imperialismo, la mejor defensa de la República Islámica sigue siendo la inquebrantable voluntad de su población.
Nargues Fallah, Teherán. zmo/tmv