Alarma en la OTAN: los routers de Huawei que el Ejército español ha colado en su búnker de ciberdefensa 5G

Alarma en la OTAN: los routers de Huawei que el Ejército español ha colado en su búnker de ciberdefensa 5G

Mientras el Gobierno escenifica públicamente su rechazo a la tecnología china y cancela contratos por razones de seguridad nacional, las fuerzas armadas parecen seguir su propio criterio en los despachos. Teniendo en cuenta que el contexto geopolítico está cada vez más tenso, con nuevos conflictos casi cada año, el Ministerio de Defensa español ha tomado una decisión que ha encendido las alarmas de nuestros aliados internacionales. El Mando Conjunto del Ciberespacio (MCCE), la élite militar encargada de protegernos de los hackeos mundiales, ha mantenido a la polémica multinacional Huawei como su principal referencia tecnológica para diseñar la ampliación de su centro neurálgico de ciberdefensa 5G. Motivos de la decisión El problema de esta decisión está en las contradicciones que España está llevando a cabo.

En agosto de 2025, el Gobierno central frenó la ampliación de RedIRIS, la red de fibra de alta velocidad que conecta a universidades y centros de investigación, precisamente por incluir tecnología de Huawei, justificando el veto en la necesidad de preservar la autonomía tecnológica de España. Sin embargo, los pliegos de condiciones técnicas emitidos por el Estado Mayor de la Defensa para su infraestructura más sensible de guerra digital mantuvieron la marcha china en su arquitectura de red apenas unas semanas después. Según una investigación desvelada por el diario The Objective, el expediente para expandir las capacidades del Centro de Desarrollo, Adiestramiento y Pruebas 5G del MCCE detalla explícitamente componentes específicos de este fabricante. En concreto, el documento militar menciona la necesidad de adquirir dos routers avanzados Huawei NetEngine AR651C y seis puntos de acceso inalámbrico del modelo Huawei RU-201.

Si bien es cierto que el pliego introduce la coletilla «o similar», lo que abre la puerta a que la empresa adjudicataria, Telefónica Ingeniería de Seguridad, pueda llegar a instalar equipos equivalentes de otras firmas, es el hecho de que el organismo responsable de la ciberdefensa nacional utilice estos dispositivos concretos como el estándar ideal para definir su arquitectura informática. Esto, además, demuestra que el Ejército considera plenamente válidas y seguras las soluciones de Huawei, a pesar de ser una empresa vetada por la OTAN. Preparados para el 6G Para entender el alcance de esta decisión y su gravedad, cabe destacar que no hablamos de unas oficinas o sedes de administración. En este caso, estaríamos hablando del centro a nivel operativo de la defensa digital del país, un centro militar en el que se experimenta, se prueba y se adiestra al Ejército en escenarios de guerra híbrida y con alta tecnología.

Es allí precisamente donde España tiene herramientas claves para el futuro: - Redes de datos tácticas 5G. - Plataformas avanzadas de inteligencia artificial. - Cámaras inteligentes y sensores IoT desplegados en escenarios de seguridad. - Sistemas de comunicaciones que, según los propios pliegos analizados, están diseñados para evolucionar hacia la futura tecnología de conectividad «6G o superiores». Como puedes ver, el enfoque va totalmente orientado hacia la estrategia. A pesar de la importancia, España no ha hecho caso a la Comisión Europea, quien ya alertó de la mala idea que era confiar en Huawei para sectores de alta sensibilidad. La postura del Ministerio de Defensa es todavía más extraña si atendemos a las pautas de seguridad aplicadas en el mismo contrato para otros componentes.

En cuanto a las aeronaves no tripuladas, el pliego del Mando Conjunto del Ciberespacio prohíbe de forma taxativa el uso de componentes de la marca DJI, el mayor fabricante de drones del mundo, también de origen chino. En ese caso, Defensa argumentó con firmeza la necesidad de «evitar posibles vulnerabilidades asociadas y asegurar la autonomía tecnológica». Queda claro entonces que hay una doble vara de medir que evidencia que las fuerzas armadas son conscientes de los riesgos que supone en cuanto al espionaje y de las directrices que llegan desde Bruselas.