El 6G aún no ha llegado y las telecos ya temen repetir el fiasco del 5G

El 6G aún no ha llegado y las telecos ya temen repetir el fiasco del 5G

El 6G todavía suena a futuro lejano, pero las grandes operadoras móviles ya están trabajando para intentar que nazca con los mismos problemas que arrastró el 5G. La NGMN Alliance, organización que agrupa a operadores de telecomunicaciones, ha publicado nuevos documentos con diversas peticiones para mejorar la transición a esta nueva tecnología. El mensaje es claro: no basta prometer máxima velocidad y mínima latencia, hay que cumplir, no confundir con atajos técnicos y, en general, no repetir los errores del lanzamiento del 5G. La lección incómoda del 5G El 5G llegó con una promesa enorme: más velocidad, menor latencia, miles de objetos conectados (coches conectados, industria inteligente o realidad extendida) y unas redes capaces de soportarlo todo.

La llegada ha sido bastante diferente. En muchas zonas se han apoyado en la infraestructura 4G existente, con un rendimiento que no mejoraba a las redes ya instaladas. El usuario veía el icono 5G, pero se trataba de un “maquillaje” que no aportaba demasiado. La llegada del 5G a nuestro país, y en general a casi cualquier país del mundo, estuvo muy lejos de cumplir expectativas.

Además, los operadores lo plantearon fatal, queriendo incluso cobrar más por acceder a estas redes que no aportaban nada que no ofrecería el 4G. Ahora, con el 6G a la vuelta de la esquina, los operadores de telecomunicaciones quieren evitar ese engaño a los clientes. Si se ofrece 6G, se ofrece 6G, no un sucedáneo adaptado para que el cliente vea ese numerito en su pantalla. No quieren lanzar la sexta generación de la telefonía móvil por partes ni con promesas que luego tardan 5 o 6 años en llegar.

Qué piden los operadores para el 6G La organización NGMN pide que la estandarización sea simple desde el primer momento. La petición pasa por acordar pronto una vía principal de migración, reducir complejidad en dispositivos, red de acceso radio y núcleo de red y facilitar una evolución más barata desde las redes 5G actuales. Resumiendo: nada de 6G NSA apoyado en las redes 5G actuales ni atajos técnicos o “maquillajes” que solo confunden al usuario y complican vender un producto que en realidad aporta poco o nada. Otra de las peticiones es que las especificaciones necesarias para red de acceso y núcleo lleguen de forma coordinada en 3GPP Release 21, en lugar de salir en varias fases.

Si cada parte llega en un momento diferente, es complicado diseñar un despliegue coordinado y toca ir cambiando los planes cada dos por tres. La clave: aprovechar el 5G en lugar de tirarlo todo El punto más importante no está en la velocidad máxima del 6G, sino en aprovechar al máximo activos existentes del 5G como espectro, infraestructura y software. Por ello, se menciona Multi-RAT Spectrum Sharing o MRSS, una técnica que permitiría usar una misma banda de frecuencia para más de una generación móvil (por ejemplo, 5G y 6G). Lo que esta alianza de operadores pide es no tener que construir una red completamente nueva desde cero y quieren que parte del 6G se lance como actualización real del 5G.

El 6G no puede ser solo más velocidad Cuando llega una nueva generación de telefonía móvil se habla de velocidad o latencia, pero los operadores quieren que el 6G sea otra cosa. Eso sí, tendrá más velocidad. De hecho, Ericsson plantea que el 6G podría alcanzar velocidades de varios cientos de Gbps y latencia extremo a extremo inferior al milisegundo. Sin embargo, los operadores quieren cosas menos “comerciales”, pero más eficientes.

Por ejemplo: - Eficiencia operativa con redes más fáciles de desplegar, mantener y actualizar, con menos complejidad técnica. - Automatización que pasa por más uso de software, inteligencia artificial y gestión automática para optimizar la red sin intervención manual de técnicos. - Menor consumo energético al usar equipos y redes diseñados para gastar menos electricidad. - Cobertura ubicua que ofrezca conexión más amplia y continua, no solo en ciudades, también en interiores, zonas rurales o carreteras. - Mejor uso del espectro pudiendo aprovechar mejor las frecuencias disponibles para ofrecer más capacidad sin depender únicamente de nuevas bandas. Aunque el usuario que esté leyendo esto puede que no le dé mucha importancia, lo cierto es que el 6G está en su fase más delicada. El diseño de la tecnología y la hoja de ruta es mucho más importante que cualquier promesa de velocidad o saber en qué tarifa tendremos esta modalidad incluida.