En 1982, y en solo 15 días, Seat fabricó un Papamóvil para Juan Pablo II a partir del precursor de este coche eléctrico, que le sirvió para moverse por Madrid

En 1982, y en solo 15 días, Seat fabricó un Papamóvil para Juan Pablo II a partir del precursor de este coche eléctrico, que le sirvió para moverse por Madrid

Coches Eléctricos En 1982, y en solo 15 días, Seat fabricó un Papamóvil para Juan Pablo II a partir del precursor de este coche eléctrico, que le sirvió para moverse por Madrid El Seat Panda para el Papa fue un trabajo exprés nacido de la necesidad, pero su sucesor actual podría hacer lo mismo y sin emisiones. El Seat Panda del Papa se construyó en apenas dos semanas. Híbridos y Eléctricos 05/06/2026 07:00 Actualizado a 05/06/2026 07:00 Que el Papa visite España no es algo nuevo. Ha sucedido en varias ocasiones, pero ninguna tiene una historia tan curiosa como la de principios de los años ochenta.

En la primera visita de Juan Pablo II al país hubo un problema logístico que terminó resultando en uno de los vehículos más singulares de la historia de Seat y que en la actualidad tiene un sucesor eléctrico. El Papamóvil oficial previsto por el Vaticano para acompañar al pontífice durante su viaje entre el 31 de octubre y el 9 de noviembre de 1982 resultó demasiado grande para acceder al interior de dos de los escenarios clave de la visita: los estadios Santiago Bernabéu, en Madrid, y Camp Nou, en Barcelona. Ante esta situación, la solución llegó de la mano del coche más humilde y popular de la marca española: el Seat Panda. La transformación fue sencilla.

Un trabajo en tiempo récord La misión era sencilla de decir, pero como complicada de ejecutar: la marca debía diseñar y fabricar en apenas 15 días un vehículo pequeño, maniobrable y adaptado a las necesidades del Papa. El modelo elegido fue el Panda, un utilitario que por sus dimensiones cumplía perfectamente los requisitos, así que, partiendo de un ejemplar convencional, los ingenieros transformaron el vehículo en una especie de pick-up abierta. Se eliminaron las ventanillas laterales, se instaló un parabrisas abatible y se creó una plataforma trasera reforzada para que Juan Pablo II pudiera viajar de pie. También se añadieron barras acolchadas para facilitar la sujeción del pontífice y una pequeña plataforma escamoteable que facilitaba el acceso al vehículo.

La estética también se cuidó. La carrocería se pintó de blanco y se incorporaron las banderas de España y del Vaticano sobre las aletas delanteras, además de los escudos pontificios en las puertas. El objetivo era que el coche no solo fuera funcional, sino también inmediatamente identificable como vehículo papal. Además, la marca aprovechó algunos elementos del recién presentado Panda Marbella, la versión más refinada del modelo.

Entre ellos destacaban los pasos de rueda ensanchados y una nueva calandra frontal. Los tapacubos procedían del SEAT Ronda Crono 1600 y estaban decorados con falsas palomillas en forma de cruz, un guiño a la Iglesia católica. En el habitáculo también se recurrió a piezas del Panda Marbella, como el volante, la consola central y los asideros de las puertas. Los asientos delanteros, tapizados en blanco y sin reposacabezas, permitían una visibilidad total de la plataforma posterior.

Incluso el retrovisor interior fue recolocado sobre el salpicadero para seguir siendo útil con el parabrisas abatido. El Panda Papamóvil cumplió con éxito su cometido el 3 de noviembre en Madrid y el 7 de noviembre en Barcelona: Juan Pablo II recorrió ambos estadios de pie en la parte trasera, saludando y bendiciendo a los asistentes. Pero, al no disponer de blindaje, su utilización quedó restringida a recintos controlados. El interior tenía piezas del Panda Marbella.

Más de cuatro décadas después, el vehículo sigue conservándose prácticamente tal y como salió del taller. Isidre López destaca su excelente estado de conservación: “Básicamente, lo único que se han cambiado son los neumáticos, porque después de 40 años estarían inservibles”. El resto del coche “se ha mantenido y se ha conservado sin repintar nada, respetando todos los trabajos que se hicieron en aquel momento”. Del Seat Panda del Papa al Fiat Grande Panda eléctrico La historia del Panda sigue muy viva hoy, aunque bajo el paraguas de Fiat con el Fiat Grande Panda que, entre sus distintas versiones, tiene también una alternativa eléctrica.

Como su predecesor, sigue siendo un coche humilde de coste asequible pensado para las masas, pero su variante de baterías le permite moverse sin contaminar. Mide 3.999 mm de largo, 1.763 mm de ancho, 1.570 mm de alto y 2.540 mm de distancia entre ejes. Monta un motor de 118 CV (87 kW) y 125 Nm, cuenta con una batería de 43,8 kWh de capacidad, su consumo homologado es de 16,8 kWh/100 km y su autonomía máxima es de 320 km. Temas Seat Coches Eléctricos