Es una de las piezas musicales más bellas de la historia del cine: Compuesta hace 58 años por este artista legendario, ha acompañado a millones de espectadores

Es una de las piezas musicales más bellas de la historia del cine: Compuesta hace 58 años por este artista legendario, ha acompañado a millones de espectadores

Sergio Leone y Ennio Morricone son una pareja legendaria del cine. La colaboración entre director y compositor dio como resultado algunas de las escenas más icónicas de la historia. Es difícil quedarse con solo una, pero, sin duda, una de las más bellas es la que aparece en el wéstern Hasta que llegó su hora (1968). Hasta que llegó su hora Fecha de estreno 27 de agosto de 1969 | 2h 55min Dirigida por Sergio Leone Con Henry Fonda , Charles Bronson , Frank Wolff Medios 3,6 Usuarios 4,2 Ver en Movistar Plus+ Todo comienza en una estación de tren.

Allí llega Jill , una joven interpretada por Claudia Cardinale a la que no ha ido a buscar nadie. La protagonista mira nerviosa su reloj, lo guarda y avanza por el andén. Jill atraviesa las puertas de la estación y, cuando entra en el pueblo, la cámara de Leone se eleva al mismo tiempo que la majestuosa melodía de Morricone llega a nuestros oídos. Has visto esta escena cientos de veces, pero quizás no te habías dado cuenta de que 'Regreso al futuro' rinde homenaje a este mítico western Esta secuencia de Hasta que llegó su hora es mítica no solo por el virtuosismo del cineasta, sino también por la monumental música que la acompaña.

Imagen y sonido se unen para dar como resultado un momento del género wéstern que no se olvida . La pieza de Morricone representa al personaje de Jill -su título es Jill's Theme - pero también es un tema recurrente en el resto del filme. Han pasado 58 años desde su debut, este himno majestuoso sigue emocionando. "La música de Morricone es indispensable para mí" , dijo el propio Sergio Leone cuando habló de la banda sonora de Hasta que llegó su hora, tal y como recoge el Spaghetti Cinema . "Ennio es mi amigo desde que éramos niños y sabe lo que quiero, aunque a veces tenga que ser un poco duro con él. La música es esencial porque mis películas son casi mudas.

El diálogo tiene un papel muy secundario, así que es la música la que subraya la acción y las emociones, mucho más que el diálogo. En mis últimas películas, le pedí que compusiera la música antes del rodaje, como parte integral del guion”. Aunque Morricone estuvo muy ligado al wéstern, también probó en otros géneros a lo largo de su carrera con títulos como Los intocables de Eliot Ness (1987) y Cinema Paradiso (1988).