Brasil acaba de lograr un hito industrial que ningún otro país latinoamericano había alcanzado hasta ahora. Su primer caza supersónico producido localmente marca el salto de comprador de defensa a fabricante aeroespacial avanzado

Brasil acaba de lograr un hito industrial que ningún otro país latinoamericano había alcanzado hasta ahora. Su primer caza supersónico producido localmente marca el salto de comprador de defensa a fabricante aeroespacial avanzado

Brasil acaba de hacer algo que va bastante más allá de sumar un avión nuevo a su Fuerza Aérea. En la planta de Embraer en Gavião Peixoto, en el estado de São Paulo, Saab, Embraer y la Fuerza Aérea Brasileña presentaron el primer F-39E Gripen producido en territorio brasileño. Es el primer caza supersónico fabricado localmente en América Latina, un dato que convierte el anuncio en una noticia de defensa, sí, pero también en un símbolo industrial muy difícil de exagerar. El verdadero salto no está solo en el avión, sino en la fábrica © Embraer.

El Gripen brasileño nace de un contrato firmado en 2014 con la sueca Saab para adquirir 36 cazas Gripen E/F . Pero el corazón del acuerdo no era únicamente comprar aviones modernos . También incluía transferencia tecnológica, formación de personal especializado y participación directa de la industria brasileña en la producción. La línea de producción del Gripen E en Brasil, explica Reuters , fue inaugurada en 2023 en la planta de Embraer, y el modelo presentado ahora es la prueba visible de que aquella promesa empezó a tomar forma concreta.

Reuters lo resumió de forma directa: Brasil se convirtió en el primer país latinoamericano en ensamblar un caza supersónico en su propio territorio . El País también remarcó la dimensión regional del hito al presentar el F-39E Gripen como el primer avión de combate supersónico fabricado en América Latina. Janes, uno de los medios especializados en defensa más consultados del mundo , lo abordó desde el mismo ángulo industrial: la Fuerza Aérea Brasileña ya no recibe solo unidades importadas, sino un aparato producido dentro del país. Brasil no diseñó el Gripen desde cero, pero ese no es el punto Conviene hacer una precisión importante: Brasil no se ha convertido de golpe en un diseñador independiente de cazas supersónicos.

El Gripen sigue siendo un avión desarrollado por Saab, una compañía sueca con décadas de experiencia en defensa aérea . La diferencia es otra, y no es menor: Brasil ha logrado producir localmente un caza moderno de primera línea, con participación de su propia base industrial, algo que ningún otro país latinoamericano había conseguido hasta ahora. Aerospace Global News lo planteó con bastante claridad: el país no entra todavía en el club de quienes diseñan y producen cazas de manera autónoma, pero sí cruza una frontera relevante al fabricar en casa un avión de combate supersónico avanzado . Esa distinción evita inflar el logro, pero también permite entenderlo mejor.

No se trata de independencia absoluta. Se trata de adquirir capacidades que antes estaban fuera del alcance regional. La historia viene de mucho antes que este Gripen Para entender por qué este momento pesa tanto hay que mirar hacia atrás. Embraer fue fundada en 1969 como una apuesta estatal brasileña para desarrollar una industria aeronáutica propia.

Décadas después, esa empresa se convirtió en uno de los grandes nombres mundiales de la aviación comercial regional, hasta el punto de ser descrita habitualmente como el tercer gran fabricante aeronáutico comercial detrás de Airbus y Boeing. Le Monde, por ejemplo , la definió en 2025 como el “número tres mundial” de la aeronáutica, en un contexto de crecimiento financiero y expansión de sus programas civiles y militares. El Gripen no aparece entonces como una rareza aislada, sino como otro capítulo de una estrategia más larga. Brasil ya había consolidado una base tecnológica con aviones comerciales, ejecutivos y militares, y el KC-390 Millennium se transformó en una de sus grandes cartas internacionales en transporte táctico.

El F-39E Gripen agrega una dimensión distinta: la de la aviación supersónica de combate , una de las áreas más exigentes de toda la industria aeroespacial. Un proyecto que también mira hacia afuera © Gerson Akira Fujiki / Embraer. El programa no termina con esta primera unidad. Según Reuters , Brasil ya manifestó interés en comprar 20 Gripen E/F adicionales, en una posible ampliación del contrato original de 36 aviones.

La misma información apunta a una profundización de la cooperación con Suecia y a la intención de Saab de crear una unidad de investigación y desarrollo en Brasil, lo que refuerza la idea de que el país puede convertirse en un nodo regional del programa Gripen. El dato importa porque cambia la escala de la noticia. No hablamos solo de un avión presentado en una ceremonia, sino de una cadena industrial que puede crecer, formar especialistas, atraer proveedores y sostener capacidades locales durante años. En defensa, esa continuidad pesa tanto como la máquina final.

Un caza se compra una vez; el conocimiento para fabricarlo, mantenerlo y modernizarlo puede transformar a una industria entera. América Latina mira un hito que también es una advertencia La región suele discutir tecnología avanzada desde el lugar del consumo: qué se compra, a quién se le compra y cuánto cuesta. Brasil acaba de mover la conversación hacia otro lugar. El Gripen producido en Gavião Peixoto muestra que, con inversión sostenida, acuerdos de transferencia tecnológica y una empresa nacional con músculo industrial, un país latinoamericano puede participar en uno de los sectores más complejos del planeta.

No significa que Brasil haya alcanzado a Estados Unidos, Francia, China o Suecia en diseño de cazas. Sería exagerado decirlo. Pero sí significa algo igual de histórico para la región: dejó de estar condenado a mirar esa tecnología únicamente desde afuera. El primer Gripen brasileño no es solo un avión de combate.

Es una señal de que América Latina, cuando sostiene una política industrial durante décadas, también puede fabricar parte del futuro que antes solo importaba.